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Foto Julio Ricardo Castaño Rueda. |
Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana
“Renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Ef 4,.23).
El día martes, el Convento del Carmen de Villa de Leiva oficia una misa en
honor de la Virgen de Chiquinquirá, cuya intercesión milagrosa se injertó en la
historia del Solar de Castilla en América.
El encanto de esa ceremonia pasa inadvertido para los fieles y viajeros. Sólo
unos pocos devotos saben el motivo de la ceremonia precedida por el santo rosario
y seguida de la adoración al Santísimo. El encuentro de espiritualidad se
realiza en honor de la patrona del cantón leivano. Sin embargo, los feligreses,
raizales y foráneos, afirman en sus ingenuas aseveraciones: “la misa es en la iglesia
del Carmen”. El yerro es común y debe ser corregido.
El templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda
Renovada, fue anexado al Real Monasterio de San José del Carmen en cuyo
interior se encuentra la capilla del Carmen.
Las carmelitas descalzas con dineros del convento de Chiquinquirá (Boyacá)
y bajo la dirección de los frailes dominicos, sus capellanes en el siglo XIX,
construyeron sobre la calle 14 una iglesia más grande como testimonio
imborrable de un portento que cambió el diseño urbanístico de la Villa de
Leiva. El prodigio, un fenómeno de renovación de unas manchas amorfas de
pintura sobre lienzo se presentó el 27 de diciembre de 1836 y terminó el 5 de
enero de 1837. La imagen, restaurada por gracia divina, representa a Nuestra
Señora de Chiquinquirá. Y si la duda persiste basta con observar sobre la puerta
lateral de la edificación. Allí se colocó una estatua de santo Domingo de
Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, y no de san Simón Stock, el del
escapulario.
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