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| Foto Julio Ricardo Castaño Rueda. |
Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana
“Os
rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas” (Ez
36, 25).
Academia de estudios marianos, fundada el 22 de septiembre de 1959 por el sacerdote alemán Richard Struve Haker, en el Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Bogotá, con el permiso de la XIX Conferencia Episcopal Colombiana. La Revista Regina Mundi es su órgano de difusión. www.sociedadmariologicacolombiana.com
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Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana
“Os
rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas” (Ez
36, 25).
Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad
Mariológica Colombiana
Foto: Julio Ricardo Castaño Rueda
“…El
pueblo que andaba en tinieblas, vio una luz grande…” (Is 9, 2)
La
renovación del deteriorado lienzo de la Virgen del Rosario y sus edecanes hizo
que la encomienda de Chiquinquirá, el lugar pantanoso cubierto de nieblas,
entrara en la voluntad de los misterios divinos.
El 26 de diciembre de 1586 marcó la fecha del colapso del fetichismo. Los muiscas, los hijos de la raza vencida por las banderas de Castilla, comprendieron las realidades dogmáticas del Evangelio.
“…Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos…” (Mt. 13,11).
Sí, los nativos, elegidos por el amor de Cristo, expresado a través del parto de una Madre Virgen recibieron el bautismo del Espíritu Santo. La respuesta del gentío, colectiva y monumental, movió a los cacicazgos y familias a comunicar el prodigio por los pueblos aledaños. Turga, Tinjacá, Simijaca, Suta, Ráquira y el valle de Sanquecipá escucharon a los pregoneros con la oralidad propia del grupo lingüístico chibcha.
El masivo desplazamiento de gentes hacia el punto de verificación de la iluminación dejó atrás la rutina de la doctrina. Los indígenas fueron los testigos del portento, catecismo indiano. Vieron su tela de algodón recién plasmada en Tunja, 1562. Participaron del desteñido de la pintura por las goteras de la choza, más el abuso de los catecúmenos. Estuvieron cuando el cura doctrinero, Juan Alemán de Leguizamón, llamó al orden al encomendero Antonio de Santana y le devolvió aquel trapo sucio y roto indigno del altar. Suta, 1578.
Al
hombro del chasqui el cuadro desvanecido se envió para el sitio del clan de los
sacerdotes, Chiquinquirá. El encargo fue dejado en la caballería de tierras del
patrón Santana. Lo condenaron al secado de trigo. El andrajo, en su último
beneficio de vida útil, servía al campo boyacense de 1585.
La pascua de la Navidad de 1586 tenía a la comarca sometida a la dinámica de la conversión por amor a la convicción. La historia se inclinó ante la verdad. (Como debe ser).
En los primeros días de enero de 1587, los alfareros, los olleros de Ráquira, sacaban la greda de la capilla de la renovación para copiar con manos maestras el trío de las santas figuras, cuyo credo era el Niño Jesús. El fuego de la artesanía ancestral concibió las primeras copias de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Los indios cocas (chamanes) edificaron una capilla de paja para albergar a la Rosa del Cielo. Los líderes espirituales de las comunidades autóctonas daban el ejemplo profundo de la compresión de los mandamientos del Dios, trino y uno.
En septiembre de ese año teológico, los asombró que la señora Beatriz Sánchez, hemorroisa y vecina de Vélez, se sanara. El poder del Altísimo superaba las enseñanzas de su cosmogonía. El ecuatoriano, Alonso Ruiz Jurado, dejó sus muletas en presencia de la milagrosa imagen. La jurisprudencia eclesial y civil del Nuevo Reino de Granada con el notario de Su Majestad, Andrés Rodríguez, consignaba los hechos.
En diciembre, una procesión de aborígenes llevó a la Virgen de Chiquinquirá, mestiza como su etnia, hasta la noble Tunja azotada por la viruela. La antigua Hunza se salvó de la mortandad. Los originarios catequizaron, por rumbos y latitudes coloniales, durante 50 años movidos por la virtud de la luz en la renovada Chiquinquirá. El 30 de mayo de 1636, la Orden de Predicadores se hizo cargo del santuario mariano.
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| Foto Julio Ricardo Castaño Rueda |
| Foto: Julio Ricardo Castaño Rueda. |
Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana
“Con razón dijo un devoto vuestro que apenas se halla en todo el
orbe cristiano, otra imagen vuestra en que os hayáis mostrado tan milagrosa”. Novena.
Día séptimo.
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Por Julio Ricardo Castaño Rueda
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“Él dirige a los humildes en la justicia, y les enseña su camino”.
(Sl 25,9)
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Con el objeto de que perdure la memoria de aquel acto de fervorosa piedad por el cual León XIII, el día 25 de mayo de 1899, decretó la consagración de la totalidad del género humano al Augustísimo Corazón de Jesús, y a fin de que se conserven perennemente los saludables frutos emanados de ese acto, se han elevado algunas súplicas a Nuestro Santísimo Padre el Papa Pío X, encaminadas a obtener que se digne prescribir la renovación anual del acto de consagración en el día de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, aprovechando también la ocasión para abrir el tesoro de las indulgencias.
Habiendo acogido favorablemente la Santidad de Pío X las
referidas preces, y deseando ardientemente que la devoción despertada entre los
fieles cristianos al Sacratísimo Corazón de Jesús se acreciente más y más, y
que todos, por medio de este acto de consagración, se apresuren a unirse con
fervor aún mayor a este suavísimo Corazón, ha venido en ordenar que anualmente,
y en el memorado día festivo, en todas las iglesias parroquiales, y en aquellas
en que, sin serlo, se celebre dicha festividad, se recite la fórmula de
consagración propuesta por el mismo papa León XIII, a la cual deben seguir las
letanías en honor del Sagrado Corazón, todo en presencia del Santísimo
Sacramento expuesto a la pública adoración.
Además, la Santidad de Pío X ha otorgado benignamente una
indulgencia de siete años e igual número de cuarentenas a todos los fieles que
con corazón contrito y devotamente asistan a la piadosa ceremonia, rogando a la
vez por la intención del sumo pontífice
y a los que debidamente purificados por el Sacramento de la Penitencia se
acercaren a la sagrada Mesa en ese día ha querido concederles clementemente la
indulgencia plenaria; todas las cuales indulgencias se declaran aplicables a
las almas del Purgatorio.
El presente decreto valdrá perpetuamente, sin que obsten
cualesquiera otras disposiciones en contario.
Dado en Roma, por la secretaría de la Sagrada
congragación de indulgencias y sacra reliquias, el 22 de agosto de 1906. A.
Card. TRIPEPI, Prefecto.
D. Panici, Archiep. Laodicen., secretario.
Revista Iglesia, mayo 15 de 1907.
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Por Julio Ricardo Castaño Rueda
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“No tengan
deudas pendientes con nadie”. (Ro 13, 8).