martes, 21 de abril de 2026

Manuel Serviez, el sacrílego

Foto Julio Ricardo Castaño Rueda

 

Por Julio Ricardo Castaño Rueda

Sociedad Mariológica Colombiana

 

La Colombia de María, la nación heroica, tiene una deuda bicentenaria con Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. 

La debacle institucional de las Provincias Unidas de la Nueva Granada diseñó el apogeo de la insania. El poder ejecutivo, el triunvirato, nombró al abogado Custodio García Rovira “general”. El apodado combatió contra los cazadores de Sebastián de la Calzada apoyado en una mesnada de labriegos. Cachirí, 22 de febrero de 1816. 

La masacre de los rústicos incautos formó una laguna de sangre en el páramo, el pantano encharcó de cobardía la huida de los cabecillas Los trásfugas llegaron a la Villa de los Milagros con temblores de terror. 

“…Yo vi pasar por San Gil los batallones independientes, y recuerdo que la consternación y el espanto estaba pintado en los semblantes de los oficiales y soldados. Sucedía esto en el mes de febrero de 1816…”  (Cf. Florentino González. Memorias. Editorial Bedout. Medellín, 1971. Pág. 44). 

La debacle inspiró al mercenario francés Manuel Roergas de Serviez para prohibir a sus soldados recibir favores de la Virgen de Chiquinquirá, tierra de sacerdotes. (20 de abril de 1816). El 21 entró al templo y mandó bajar el sagrado cuadro de la Patrona Nacional. 

Serviez y su adicción masónica por el maligno ofició su rito de criminal herejía. Profanó el altar, se robó el lienzo, lo guardó en un cajón, lo echó sobre una mula y lo abandonó en Cáqueza. Las tropas peninsulares, al mando de Pablo Morillo, lo devolvieron con honores. 

Colombia, son 210 años de patrañas taquigrafiadas por mitómanos. Es hora de entregarle a la Reina de los Mártires la ofrenda de la verdad histórica. El acto de misericordia lo reclama la memoria de la patria.

 

 

jueves, 16 de abril de 2026

Renovar, un verbo de María

Foto Julio Ricardo Castaño Rueda

María de Chiquinquirá, misterio de la imagen renovada, nos invita a santificarnos para alcanzar la pascua eterna.
 

miércoles, 8 de abril de 2026

La resurrección de Cristo, un testimonio mariano

Basílica de San Juan de Letrán. Foto: Archivo particular

 

Para nuestra utilidad y sufragio de las santas almas del purgatorio, sépase que el pontífice Bonifacio VII concedió, y el citado Benedicto XIII confirmó, ochenta mil años de indulgencia a los que dijeren la siguiente oración

 

 

Señor mío Jesucristo, Padre dulcísimo, por el gozo que tuvo tu querida madre cuando Tú le apareciste la sagrada noche de la Resurrección, y por el gozo que tuvo cuando te vio lleno de gloria con la luz de la Divinidad, te pido que me alumbres con los dones del Espíritu Santo, para que pueda cumplir tu voluntad todos los días de mi vida: pues vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Esta indulgencia está en San Juan de Letrán de Roma, para todos los fieles, puesta en un mármol.