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| Foto Ricardo Castaño Rueda |
Bogotá, 1870
Documento Biblioteca
Nacional de Colombia
Sin
María Santísima le faltaría una prueba o una gracia más al cristianismo. Sin María,
¿quién sería la maestra de los santos? SANTA MARÍA: sin María no seríamos hijos
de la madre de un Dios, SANTA DEL GENITRIX: sin la primera de todas las vírgenes,
¿cuál sería el modelo de todas las demás? SANTA VIRGO VIRGINUM: sin la verdadera
madre del Hijo de Dios, ¿cuál de las hijas de Jacob hubiera dado al género
humano el autor de su libertad y a los cristianos el nombre? MATER CHRISTI: sin
la Madre de la Divina Gracia le faltaría al cristianismo la dispensadora de las
misericordias del cielo, MATER DIVINE GRATIE: sin la madre sin mancha carecería
de decencia el nacimiento del santo por esencia, MATER PURISSIMA: sin la madre
del casto amor, el pudor carecería de todos sus encantos, MATER CASTISSIMA: sin
la madre virgen su parto no habría sido un milagro, ni su preservación una excepción
y un privilegio, MATER INVIOLATA: sin la madre pura y limpia el pecado no
hubiera tenido quien le detuviese en su funesto curso, MATER INTEMERATA: sin la
madre sin mancha no estaría libre el cristiano de la mancha de Adán, MATER
INMACULATA: sin la dulce Madre a ¿quién amaríamos más después de Dios? MATER
AMABILIS: sin la madre admirable nuestra admiración carecería sobre la tierra
del más digno objeto, MATER ADMIRABILIS: sin la madre del Creador todo otro
seno de las criaturas no habría podido llevarle dignamente, MATER CREATORIS:
sin la madre del Salvador el mundo en la presente providencia no se habría
salvado, MATER SALVATORIS: sin la virgen prudentísima faltaría el mejor modelo
de moderación y de prudencia, VIRGO PRUDENTISSINA: sin la virgen digna de toda veneración
faltaría el motivo a la nuestra y el recurso en nuestras necesidades, VIRGO
VENERANDA: sin la virgen proclamada y digna de alabanza en todos tiempos ¿a quién
ofreceríamos el pequeño tributo de nuestra confianza y de nuestros elogios? Virgo
PRÆDICANDA: sin la virgen poderosa ¿sería tan grande como es el número de los
milagros? VIRGO POTENS: sin la virgen depositaria de la divina clemencia ¿quién
tendría en el cielo y en la tierra tanto ascendiente sobre el hijo de Dios?
VIRCO CLEMENS: sin la más fiel de las vírgenes nos faltaría la dulce
certidumbre de su protección, VIRGO FIDELIS: sin María la justicia infalible no
reflectaría en ella como en un espejo terso y claro, SPECULUM JUSTITIE: Sin María
faltaría el trono o asiento de la sabiduría, SEDES SAPIENTLE: sin María nos faltaría
la causa de nuestra recreación espiritual, CAUSA NOSTRE LETITLE: sin María no tendríamos
el vaso precioso que encierra los ejemplos de la vida del espíritu, VAS
SPIRITUALE: sin María faltaría el vaso más honrado y más digno de serlo, VAS
HONORABILE: el precioso vaso en que ofrecemos los agradables sacrificios de
nuestra voluntad a la divina, VAS INSIGNE DEVOTIONIS: sin la rosa misteriosa faltarían
las más suaves delicias en los campos de la Iglesia, ROSA MÍSTICA: sin la torre
de David no tendría el cristianismo una columna firme y elevada que lo
defendiese, TURRIS DAVIDICA: sin la torre blanca como el marfil faltaría la
fuerza que consiste en la perfección, TURRIS EBURNEA: sin María ¿cuál sería el
palacio que encerrase todos los tesoros? DOMUS AUREA: ¿cuál sería el templo de
la nueva alianza? FEDERIS ARCA; ¿cuál seria la mano propicia que nos abriese la
puerta de la segunda patria? JANUA COELI: sin la estrella de la mañana faltaría
el astro precursor del Sol de gracia, STELA MATUTINA: faltaría el puerto
siempre accesible a los débiles y enfermos combatidos por los vientos de la
adversidad y los dolores, SALUS INFIRMORUM: faltaría el abrigo al pecador
trémulo, que huye del naufragio de la eternidad, REFUGIUM PECCATORUM: la viuda y
el huérfano no tendrían a su dulce consoladora, CONSOLATRIX APLICTORUM: ni el
cristianismo tendría una amiga generosa de todos los amigos de la verdad,
AUXILIUM CHRISTIANORUM: sin María los ángeles no tendrían una reina que con su
presencia les aumentase la gloria, y a quien celebrar con sus liras inflamadas
de amor, REGINA ANGELORUM: ni los patriarcas una soberana por quien gozan de
las realidades instituidas a las figuras, REGINA PATRIARCHARUM: ni los profetas,
cuyas bocas inspiradas anunciaron tantas veces la mujer mortal que sería un día
la madre inmortal de su Dios, tendrían una reina que les es propia,
REGINA-PROPHETARUM: ni los apóstoles hubieran tenido una maestra y reina que
con el apostolado de su humildad y el imperio de su ejemplo los alentase en sus
trabajos, REGINA APOSTOLORUM: ni los mártires que sellaron con su sangre el
Evangelio cayendo a los golpes de sus enemigos, hubiesen tenido a quien llamar
en su socorro, REGINA MARTYRUM: ni los confesores a quienes el nombre de la
madre infundía el valor de sufrirlo todo por el nombre del Hijo, hubieran
tenido una reina que autorizase su pública confesión de fe, REGINA CONFESSORUM:
sin María ¿a quién seguirían tantas vírgenes que menosprecian el mundo y sus
ídolos, la adulación y sus peligros, el lujo y sus ilusiones? REGINA VIRGINUM:
sin María ¿quién merecería el título de reina de todos los santos? REGINA
SANCTORUM OMNIUM; sin María, en fin, no hubiéramos oído la voz augusta del
Padre común de los fieles, del inmortal PÍO IX, voz que escucharon con respeto
más de trescientos millones de católicos, porque bajó de los cielos, voz que
escucharon con alegría y con amor, porque declaró de fe la piadosa creencia que
profesaron y defendieron tenazmente por espacio de tantos años, REGINA SINE
LABE ORIGINALE CONCEPTA.
¿Y el protestantismo se atreverá
a acusarnos de exageración en nuestras letanías tan sencillas y tan sublimes?
Que el genio de la piedad nos dejó escritas; que están traducidas en todos los
idiomas; que se rezan a coros en las chozas de los campos, como en los templos
de los pueblos y ciudades; que las criaturas que comienzan a hablar repiten
balbucientes en los brazos de sus madres; que los navegantes cantan con plácida
confianza en medio de una borrasca? ¿Y seria exaltada la sensibilidad devota de
un san Bernardo, el infatigable defensor de las glorias de MARÍA? ¿Y seria
demasiada la ternura de un san Felipe Neri cuando la llamaba su mamá? ¡Oh MARÍA,
a quien me es más fácil invocar que alabar! ¡Con cuánta alegría contemplo tus
excelencias, tus virtudes y tu mérito!
