![]() |
| Foto Julio Ricardo Castaño Rueda |
Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana
“Ustedes han recibido gratuitamente, den también
gratuitamente”. (Mt 10, 8).
Los promeseros que caminan desde Choachí hasta Chiquinquirá y los que vuelan
Camberra-Bogotá para poder visitar a la Patrona tienen algo en común. Ellos
piden un sobre blanco en el despacho del Santuario Mariano de Nuestra Señora
del Rosario de Chiquinquirá.
En esa cubierta, tan preciada para los romeros, aparecen unos renglones con
sus respectivos cuadros. La función es la de facilitar la consignación de
dinero. Las letras de molde dicen: “Limosna, manda, promesa, ofrenda, salve,
responso, intención y ofrece”.
El pequeño, pero simbólico documento, fortalece la devoción de los fieles
por la gloriosa intercesión de la Santísima Virgen María ante su Hijo, el
Redentor.
La economía, con su rigor de cifras en metal, muestra contundente el porqué
la Ciudad Promesa es la Villa de los Milagros. Nadie en su sano juicio dona sus
ahorros para el mantenimiento de un santuario donde no ocurren hechos que
glorifiquen a Dios.
Los fríos guarismos de la estadística, registrados por un tiempo de 440
años, definen que los favores recibidos no pertenecen a la manifestación
folclórica del turismo religioso o al sentimentalismo embelequero de un paseo.
Es la realidad del asombro. Exvoto significa procedente de un voto.
Las romerías se desplazan por miles de kilómetros para dejar su testimonio
de agradecimiento. La constancia es monetaria. El favor celestial no se podría
pagar con los salarios del mundo juntos. Además, el consumo de gastos se
incrementa con la logística del periplo y sus acompañantes. La inversión en
trasporte, hotel y comida puede centuplicar el costo del agradecido donativo.
En síntesis, el portento no es invento de la Iglesia ni el negocio de los sacerdotes.
La fe, virtud teologal, permite llevar una contabilidad estricta de la
misericordia Divina sin quedar endeuda con la duda.
La razón irrebatible está en una pregunta: ¿alguien entrega una dádiva en
acción de gracias por un engaño místico?
Entendido eso es bueno mirar, desde la óptica de la semántica, la herencia
hispánica de las palabras que recaudan pesos.
Limosna. Cosa, especialmente dinero, que se da a otro por caridad.
Donativo o subvención que se daba a los conventos de
Indias, con cargo a los ingresos de encomiendas y otros.
Manda.
Voto o promesa hechos a Dios, a la Virgen o a un santo.
Promesa. Ofrecimiento
hecho a Dios o a sus santos de ejecutar una obra piadosa.
Ofrenda. Don
que se dedica a Dios o a los santos, para implorar su auxilio o algo que se
desea.
Salve.
Oración con que se saluda y ruega a la Virgen María.
Responso. Responsorio que, separado del rezo, se dice
por los difuntos.
La intención y el nombre de la persona que ofrece su óbolo se convierte en
una certificación legal y pública del milagro.

Ojalá los cismáticos, herejes y apostatas que merodean por esas tierras chiquinquireñas lo leean.
ResponderEliminarGracias Colombia
ResponderEliminarGracias por tu comunicado. Bendiciones.
ResponderEliminarExcelente
ResponderEliminar