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| Foto: Julio Ricardo Castaño Rueda |
Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana
“No tengan
deudas pendientes con nadie”. (Ro 13, 8).
Nuestra Señora del
Rosario de Chiquinquirá tuvo que aguardar más de un siglo para que su patria le
reconociera un día festivo.
La Rosa del Cielo fue
coronada en el gobierno de Marco Fidel Suárez como Reina y Patrona de Colombia.
Bogotá, 9 de julio de 1919. La ceremonia dio cumplimiento al decreto de su
santidad Pío X del 9 de enero de 1910.
Desde entonces, los promeseros
oficiaron su peregrinación anual a la Villa de los Milagros para honrar esa
fecha memorable de la identidad religiosa.
La paradoja inmarcesible
es que ningún mandato derechista tuvo la gentileza liberal de elevar el festejo
a la categoría oficial. Durante una
centuria hubo 13 administraciones del Partido Conservador, que por sus
principios fundacionales se asoció a la Iglesia católica como hijo obediente.
Las oportunidades del
poder tradicionalista para declarar el 9 de julio fiesta estatal estuvieron a
la orden del día en los mandatos de Marco Fidel Suárez (1918-1921), Jorge
Holguín (1921-1922), Pedro Nel Ospina (1922-1926), Miguel Abadía Méndez (1926-1930),
Mariano Ospina Pérez (1946-1950), Laureano Gómez Castro (1950-1953). (Titular),
Roberto Urdaneta Arbeláez (1951-1953), Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957. Dictadura
militar), Guillermo León Valencia (1962-1966), Misael Pastrana Borrero (1970-1974),
Belisario Betancur Cuartas (1982-1986), Andrés Pastrana Arango (1998-2002) e Iván
Duque, 2018-2022.
La contradicción del
absurdo quedó plasmada en el olvido de los gobernantes. La amnesia hizo
historia. Para celebrar el primer aniversario de la coronación, los bogotanos
le obsequiaron una camándula y una rosa de plata a la Virgen Morena. El
gramático Marco Fidel no leyó la súplica de un pueblo marianista.
El ingeniero presidente
Pedro Nel Ospina llevó el ferrocarril hasta Chiquinquirá después de enseñarle a
navegar en los pantanos de Gacha. La muchedumbre de náufragos no lo convenció
de la rúbrica, 1926.
El generalísimo Rojas
Pinilla recibió la sagrada imagen en el estadio El Campín, 1954 y la condecoró
con la Cruz de Boyacá. El festivo quedó acuartelado.
La Patrona regresó a la
capital en 1962. Don Guillermo León Valencia, el cazador, dejó volar la
oportunidad. El cielo insistió con paciencia ante Betancurt Cuartas y le envió al
vicario de Cristo, Juan Pablo II a Chiquinquirá. No hubo cuota inicial, 1986.
En 1999, Andrés Pastrana recibió a la Virgen en la Plaza Mayor para
condecorarla y la Zona de distensión se acabó sin decretar la tan anhelada efeméride.
En 2019 se cumplió el centenario de la proclamación. El mandatario Iván Duque, devoto
de La Chinca, fue en helicóptero a visitarla y regresó con su economía de
naranja agria.
Y lo increíble sucedió. El ejecutivo comunista promulgó la Ley 2578 del 1 de junio de 2026, que
oficializó el 9 de julio como nuevo festivo nacional en homenaje a la Virgen
del Rosario de Chiquinquirá.
La felicidad del redactor estalló en lágrimas agradecidas al Altísimo. En cambio,
su razón no pudo discernir el disparate, ese sí colombianísimo, hasta escuchar
la tercera estrofa del himno patrio: “Las almas ni los ojos. Si admiración o
espanto. Sentir o padecer”.
Bajo tu amparo nos acogemos santa madre de Dios.
ResponderEliminarMuchas gracias. Yo también salté de júbilo cuando escuché esta noticia del festivo de nuestra patrona, pues yo siempre les decía a los que viven a mi alrededor tenemos que rescatar la devoción a Nuestra Patrona colombiana. Sabemos que la Virgen es una, pero rescatar esta advocación ya que es de nuestra patria. Bendiciones
ResponderEliminarExcelente bendiciones
ResponderEliminarLa contradicción de lo humano. Dios escribe siempre en renglones torcidos, nunca es como lo pensamos. Dios es perfecto, el momento lo escogió Él. No antes ni después.
ResponderEliminarMuy bueno
ResponderEliminarMe causó risa.
ResponderEliminarCon Dios todo es posible
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