jueves, 9 de julio de 2026

La Patrona, gracia inmarcesible

Foto: Julio Ricardo Castaño Rueda.

 


Por Julio Ricardo Castaño Rueda

Sociedad Mariológica Colombiana

 

“Con razón dijo un devoto vuestro que apenas se halla en todo el orbe cristiano, otra imagen vuestra en que os hayáis mostrado tan milagrosa”. Novena. Día séptimo.

 

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá porta el ADN de Colombia, su patria.


El testimonio de los zanjones de Tunja se fundió con los zumos de las yerbas campesinas para teñir su traje real con los colores de la bandera tricolor. Ella, inmaculada, se declaró colombiana.


Su imagen milagrosa se injertó en la dinámica histórica del mestizaje hispano muisca. Su obediencia trajo la luz del cristianismo al pueblo de las tinieblas, sacerdote de la idolatría. La Colonia y la República la veneraron en los lares de la proeza, bajo palabra de honor.


Sus hijos, los promeseros, con las camándulas de tagua delinearon las fronteras del país de la belleza. Las avemarías recitadas sobre páramos salvajes, selvas ignotas y llanuras indomables definieron la compleja juventud de la identidad nacional. Aliento profundo, conexión con el infinito credo apostólico.


La Virgen Reina, morena y boyacense, tejió, al abrigo de los tiples, el sacramento de la ruana. La modesta Rosa del Cielo compuso las coplas del amor artesanal, serenata del vendaval de bendiciones.  Su realeza canta la guabina del terruño en el corazón de una etnia de titanes que reza de hinojos: “Oh madre clemente y pía escuchad nuestros clamores”.

1 comentario:

  1. Muchas Gracias Don Julio Ricardo por la fidelidad y la verdadera devoción a la Reina del cielo, que hermoso detalle de pertenencia que tenga nuestra Señora el ADN de su Patria Colombia, sabernos en ella ya es motivo de esperanza, Ella nos retorne al camino de la conversión que lleva a la paz

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