![]() |
Foto Julio Ricardo Castaño Rueda |
San Andrés de Creta
Sermón 1: PG 97, 806-810
Cristo es el fin de la ley: él nos hace pasar de la esclavitud de esta ley
a la libertad del espíritu. La ley tendía hacia él como a su complemento; y él,
como supremo legislador, da cumplimiento a su misión, transformando en espíritu
la letra de la ley. De este modo, hacía que todas las cosas lo tuviesen a él
por cabeza. La gracia es la que da vida a la ley y, por esto, es superior a la
misma, y de la unión de ambas resulta un conjunto armonioso, conjunto que no
hemos de considerar como una mezcla, en la cual alguno de los dos elementos
citados pierda sus características propias, sino como una transmutación divina,
según la cual todo lo que había de esclavitud en la ley se cambia en suavidad y
libertad, de modo que, como dice el Apóstol, no vivamos ya esclavizados por lo
elemental del mundo, ni sujetos al yugo y a la esclavitud de la ley.
Éste es el compendio de todos los beneficios que Cristo nos ha hecho; ésta
es la revelación del designio amoroso de Dios: su anonadamiento, su encarnación
y la consiguiente divinización del hombre. Convenía, pues, que esta fulgurante
y sorprendente venida de Dios a los hombres fuera precedida de algún hecho que
nos preparara a recibir con gozo el gran don de la salvación. Y éste es el
significado de la fiesta que hoy celebramos, ya que el nacimiento de la Madre
de Dios es el exordio de todo este cúmulo de bienes, exordio que hallará su
término y complemento en la unión del Verbo con la carne que le estaba
destinada. El día de hoy nació la Virgen; es luego amamantada y se va
desarrollando; y es preparada para ser la Madre de Dios, rey de todos los
siglos.
Un doble beneficio nos aporta este hecho: nos conduce a la verdad y nos libera
de una manera de vivir sujeta a la esclavitud de la letra de la ley. ¿De qué
modo tiene lugar esto? Por el hecho de que la sombra se retira ante la llegada
de la luz, y la gracia sustituye a la letra de la ley por la libertad del
espíritu. Precisamente la solemnidad de hoy representa el tránsito de un
régimen al otro en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que
símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo.
Que toda la creación, pues, rebose de contento y contribuya a su modo a la
alegría propia de este día. Cielo y tierra se unen en esta celebración, y que
la festeje con gozo todo lo que hay en el mundo y por encima del mundo. Hoy, en
efecto, ha sido construido el santuario creado del Creador de todas las cosas,
y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en
sí al supremo Hacedor.
Gracias Señor por venir a nosotros por medio de María, a través de quien brilla esplendorosa tu Luz indeficiente.
ResponderEliminar