jueves, 16 de julio de 2026

Chiquinquirá, el altar de la fiesta

 

Foto: Julio Ricardo Castaño Rueda


Por Julio Ricardo Castaño Rueda

Sociedad Mariológica Colombiana

 

“Vendrán para unirse al Señor en un pacto eterno que no será olvidado” (Jr 50, 5).

La madrugada del nueve de julio se vistió de alegría. La Rosa del Cielo aguardaba a sus hijos predilectos. Las trochas acostumbradas a las cotizas de fique se unieron a las avenidas del asfalto para tomar la razón comunera del rumbo mariano, Chiquinquirá. Las muchedumbres de gentes cristianas marcharon dejando atrás ranchos y lujosos áticos. Los empujaba la gracia del milagro. Coplas enamoradas y esperanzas votivas latían en las expectativas de la prisa.


Los novatos olvidaron apagar el fogón y partieron sobre el calvario de conseguir un transporte urgente. La procesión aumentó con la radicalidad del calendario. El escapulario y el rosario al pecho, insignias del heroísmo, servían de santo y seña para suplicar un puesto en las flotas sin cupo. La pregunta aturdía las formas de la curiosidad pintoresca. ¿Por qué hoy es festivo? Porque es el día de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Y acaso no fue siempre así en la tradición de los abuelos que salieron de Tipacoque, Tunja y Tuta para honrar a la Madre de Dios. Sí.  El parlamento decidió elevar una fiesta eclesial a la categoría de patrimonio cultural nacional. La demora costó 107 años de amnesia. Tiempo vital para comprender la riqueza de sus tradiciones, motivo de su identidad.

La multitud miró con asombro a un presidente electo leer la consagración del país a la Patrona. El estupor del humilde acto político no distrajo el motivo del sendero. La romería del dolor necesitaba entrar de rodillas a la basílica para lavar con agua bendita una cruz teñida, de llanto y herida, su corazón peregrino.


15 comentarios:

  1. Salve, Reina de Colombia, única y soberana

    ResponderEliminar
  2. Hablar de la chiquinquireña. sí, claro.

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias. Me gustó

    ResponderEliminar
  4. Jaime Alfonso Castaño Rueda16 de julio de 2026 a las 14:49

    Es un honor reconocer la maestría con la que este escrito entrelaza la elocuencia y el rigor, convirtiéndose en un referente imprescindible.

    ResponderEliminar
  5. Mil gracias Julito. Muy hermoso escrito. Bendiciones

    ResponderEliminar