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| Foto: Julio Ricardo Castaño Rueda |
Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana
“Rey de reyes y Señor de señores” (Ap 19,16)
Los discípulos del crimen están escandalizados.
La paradoja colombiana requiere de una respuesta de emergencia porque los
legisladores de la escuadra y el compás se rasgaron el mandil.
¿Qué podría consternar a las conciencias de los guardaespaldas de la
mentira? Ellos, los amantes clandestinos
de la decadencia, son expertos en imponer al delito su máscara de eufemismo.
Al secuestro, tortura y depravado sometimiento por pederastia lo denominan:
“reclutamiento infantil”.
A la muerte y mutilación de colombianos por medio de artefactos explosivos le
llaman: “protesta social”.
La quema de policías
vivos se menciona como: “reclamación de espacios de diálogo”.La lista del fratricidio
es macabramente nacional porque su redacción legalista se expidió por medio del
derecho al caos. Ella, la ristra, es el signo ateo de la muerte por revolución.
Es el inventario del homicidio ideológico. Ente deforme y encorvado por la
retrograda función del progresismo, la decadencia luciferina.
En síntesis, la respuesta, a la barahúnda de los aprendices, es el grito de
liberación de los esclavos de María Santísima: “Viva Cristo Rey”.