jueves, 17 de marzo de 2016

Un Cabildo de la Cofradía del Santísimo Rosario de la Parroquia de Chipaque en 1758



“En el pueblo de Chipaque en veinte y quatro de septiembre de mil setecientos sinquenta y ocho años, yo el D.or D.n Miguel de la Rocha, Abogado de la Real Audiencia, Cura y Vicario de este dicho pueblo, hize comparecer a Salvador Texero Mayordomo, y a Antonio Barato Thesorero de la parte de Chipaque de Nra. Sra. del Rosario, y de la parte de Cumba, Juan Agustín Ynativa Albacea de Agustín Herrero Mayordomo defunto, a Mathias Cagua Thesorero, y a Nicolás Masiado Contador a dar quentas de lo que han recibido y gastado en el discurso de este año próximo pasado, las que dieron en la forma siguiente:

Cargo

Primeramente los dichos Mayordomo, y Thesorero de la parte de Chipaque recivieron de limosnas quarenta y seis pesos, y seis reales, con mas ocho reales al tiempo de las quentas; que hacen quarenta y siete p.s y seis reales.
0.47 p.o 06 rs
Mas recivieron ocho reales de los vecinos hermanos
0.01 p.o
Mas tres reales recivieron del alquiler de la cera
0.000 3 rs

Descargo
Importa el cargo quarenta y nueve p.s y un real
0.49 p.s lrl
de los Mayordomo y Thesorero de la parte de Chipaque: Primeramente treze pesos de treze misas cantadas de Cofradía que toca pagar de por mitad a esta dicha parcialidad en cada un año
0.13 p.s
Dos pesos y dos reales que dieron a los Tamboreros, Flauteros y Clarineros que tocaron ocho días antes de la fiesta de Ntra. Sra.
0.02 ps 2 rs
Dos pesos que se gastaron en fuegos
0.02 ps
Quatro reales de dos libras de plata pa el día de la fiesta
0.00 4 rs
Quatro r.s gastaron para un Arpero pa las Vísperas y fiesta
0.00 4 rs
Ocho reales de media libra de incienso y un real de azucenas
0.01 p 1 rl
Un real en los óleos gastaron
0.00 1 rl
Yten veinte y siete pesos y tres reales que se gastaron en comprar doze libras y tres quartas de cera pa el día de la fiesta a diez y siete reales y medio cada libra
027 ps 3 rs
Mas gastaron ocho rs en renovar ocho libras de cera
0.01 p.
Mas diez rs que gastaron en alquilar cera para el cuerpo de la Yglesia el día de la fiesta de Ntra. Sra. del Rosario
0.01 ps 2 rs
Importa el descargo quarenta y nueve pesos y un real
0.49 ps 1 rl

Parte de Cumba

Cargo Primeramente Juan Agustin Ynativa Mayordomo sostituto, Mathias Cagua Thesorero, y Nicolás Masiado Contador recivieron de las Juntas que acostumbraban hazer en esta Parcialidad de Cumba treinta pesos y dos reales
0.30 ps 2 rs
Mas recivieron doze reales de la cera que alquilaron
0.01 p 4 rs
Ymporta el cargo treinta y un pesos y seis reales
0.31 ps 6 rs
Se cargo y gasto que hicieron el Mayordomo, Thesorero, y Contador de la parte de Cumba, y es en la forma siguiente:
Primeramente treze pesos de treze Misas cantadas de Cofradía que toca pagar de por mitad a esta dicha parcialidad en cada un año
0.13 ps.
Quatro reales de velas de cebo que gastaron en la semana santa
0.00 4 rs
Un real de oleo santo, y real y medio para un cordel del velo de Ntra. Sra. del Rosario, son dos reales y medio
0.00 2 ½ rs
Dos pesos y dos reales que se gastaron en Tamborero, Chírimeros y Clarinero pa el día de la fiesta, y ocho días antes
0.02ps 2rs
Dos pesos que se gastaron en fuegos pa la fiesta
0.02 ps
Quatro reales que se gastaron en dos libras de plata
0.00 4rs
Quatro rs que se le dieron a un Arpero que tocó en la fiesta
0.00 4 rs
Ocho reales de media libra de incienso
0.01 p.
Ocho reales pa alquilar cera y un real de azusenas pa la fiesta
0.01 p 1 rl
Diez y ocho reales y medio que se gastaron en renovar la cera
00.2 ps 2 ½ rs
Nueve reales de media libra de cera pa la fiesta
0.01 p 1 rl
Por tres quartas de cera pa Ciriales a tres reales cada quarto
0.01 p  1 rl
Por la mitad de los derechos de la fiesta de Nra. Sra. seis pesos que es lo que paga esta parcialidad de Cumba
0.06 ps
Importa el descargo treinta y un pesos y seis reales
0.31ps 6 rs

En el Pueblo de Chipaque a ocho de octubre de mil setecientos sinquenta y ocho años se hizo cabildo para elegir Alférez y Mayordomos para este año venidero de sinquenta y nueve de la Cofradía de Nra. Sra. del Rosario, y elegieron por Mayordomo de la parte de Chipaque a Salvador Texero y por thesorero de la misma parte a Antonio Barato, y Mayordomo de la parte de Cumba a Juan Criollo, Thesorero a Mathias Cagua y Contador a Nicolás de Tolentíno Masiado, a quienes se les entregaron todas las Alajas que tiene esta Cofradía. Se pesó la cera de la parte de Chipaque y huvo una arrova y catorze libras y media en ocho cirios de a dos libras, en quarenta y ocho belas de a media libra, y dos de a quarta que se entregaron a Salvador Texero y a Antonio Barato: Se pesó la cera de la parte de Cumba y huvo una arrova y diez y ocho libras en doze cyrios de a dos libras, quarenta y una belas de a media libra y dos de a quarta que se entregaron a Juan Criollo, a Mathias Cagua y a Nicolás de Tolentino Masiado en presencia del Theniente D.n Franc.o de Medina, de D.n Thomas Chípategua, D.n Luis Cagua, Dn Aug.n Bogotá, Dn Fran.co Xavier Quente, Dn Thomas Chuquen Capitanes y de otros muchos Yndios de este Pueblo. También eligieron Alférez de la parte de Chipaque al Capitán Dn Thomas Chipategua, y de la parte de Cumba a Dn Thomas Chuquen para hazer la fiesta de Nra. Sra. del Rosario el año que viene de sinquenta y nueve. También eligieron por Alférez principal al S.r Corregidor y Juez Ordinario de este Partido Dn Nicolás Bernal Rigueyro, quienes aceptaron sus cargos y offrecieron servir a la Madre de Dios con toda devoción y fidelidad.

Auto: Y por quanto se experimenta que las Juntas que hace la parcialidad de Cumba para recoger las limosnas de esta Cofradía de Nra. Sra. del Rosario son de notable daño, y de graves inconvenientes, por estar empleada la gente en la asistencia de dhas Juntas que se celebran cada quinze días, que podían emplearlos en sus labores: Por tanto, y arreglándome a los autos de los señores Vichadores ecclesiásticos que las prohiben, y se hallan en los Libros de este Pueblo, debía de mandar y mandé no se hagan en adelante semejantes Juntas, sino que las limosnas que ha de contribuir la parte de Cumba para esta Cofradía se recojan en la Puerta de la Yglesia, según y como lo acostumbra la gente de la parte de Chipaque, y que para guardarlas se haga una Caxita con dos llaves a costa de la misma Cofradía, teniendo una el Mayordomo y otra el Cura, con lo qual se evitarán fraudes. Assí lo provey, mandé y firme, yo el D.or Dn. Miguel de la Rocha, Abogado de la Real Audiencia de Santa Fe, y de Presos del Santo Officio de la Inquisición, Examinador Synodal de los Obispados de Cartagena y S.ta Martha, Cura y Vicario de este Pueblo de Chipaque, y se lo hize saber a todos en el acto del Cabildo (p.a que no aleguen ignorancia) que se celebró en dho día, mes y año. D.or Dn Miguel de la Rocha.

Tomado del Libro de la Cofradía de Nra. Sra. del Rosario en Chipaque, año de 1731, folios 27r hasta 28 r.

El Espíritu Santo en el día de Pentecostés envía a los discípulos rayos de su fuego sagrado; más los reúne todos sobre María; reposa especialmente sobre ella; la penetra; la abrasa con su ardor. La toma de nuevo por esposa; y se da a ella más plena, más íntimamente de lo que nunca había hecho. No limitemos, no, el poder divino; pero bien podemos decir con toda verdad, que el Espíritu Santo no se ha comunicado, ni se comunicará jamás a criatura alguna con tanta efusión como a María.

P. Juan Nicolás Grou, S. J.
Tomado de la Revista Regina Mundi núm 3.




jueves, 3 de marzo de 2016

María, una bogotana venerada por foráneos



Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

El bogotanísimo Santuario de Nuestra Señora de la Peña guarda en la bibliografía del olvido una serie de episodios que tejieron la historia nacional. Por su umbral, que trasporta al peregrino al episodio del asombro místico, pasaron los caciques del  altiplano en su travesía cognoscitiva desde la cosmogonía muisca hasta el Evangelio de Cristo.

Los virreyes ordenaron obras y pagos para el mantenimiento de la capilla. Los arzobispos dieron licencias y pidieron una bula. La sociedad mestiza arregló sus caminos para el paseo rústico. Travesía que redactaron los costumbristas de antaño. La ciudad se hizo urbe bajo la bendición tutelar del altar de su montaña.

Un día, los señoritos criollos inventaron un sainete de plaza de mercado y los valores ancestrales se vendieron por ideas sin virtud. Los sofismas inventaron la forma de fusilar a una patria neonatal en el paredón de la libertad.

Las altezas serenísimas de la primera república, que llevaron sus súplicas y sus votos a la Virgen de la Peña, intentaron subir a lomo de recluta un cañón de grueso calibre para practicar tiro, año de 1813. ¿Pensarían en usar la torre de la catedral como blanco? Nunca se supo. La desquiciada maniobra, que no contó con el buen juicio de algún prohombre, dejó inválidos a varios soldados de aquella época de la independencia del sentido común.

El país ensangrentado subió a llorar sus muertos a la sombra de los liberticidas. Ellos llevaron su conspiración al refugio de sus breñas en la noche septembrina, 1828. Ante el hecho cruel de la revuelta, llamada revolución, la gente anónima optó por aferrarse a sus carnestolendas. Fiesta de furrusca, chicha y amancebamientos que ocultó con el telón de los escándalos el maravilloso milagro que alumbra el destino de una capital desmemoriada y obnubilada por las modas exóticas. Quizás si a Bogotá le hablan los extraños ella vuelva al origen de la axiología del gran Teusaquillo.

Entonces, si el lector permite una muestra rápida del interés que mostraron los forasteros por la Peña, tal vez se pueda diagramar una esperanza, un retorno a la humildad de su espadaña. Acaso alguien podrá liderar una procesión para ganar el jubileo en el Año de la Misericordia.

En el relato van primero las damas. Es el orden en el manual de las buenas costumbres de los cachacos. La mujer adúltera, una quiteña de uniforme militar, buscó el consuelo del sacramento de la reconciliación. En 1829 el capellán, Juan Gualberto Caldas, la inscribió en el libro de la Cofradía de Nuestra Señora de la Peña. Se trataba de doña Manuela Sáenz de Thorne, la famosa concubina del ciudadano Simón Bolívar. 

En la Confraternidad de hermanos de Jesús, María y José de la Peña, sita en su Capilla extramuros de Bogotá, en el año de 1829 se recibió por hermana Manuela Sáenz, para que goce de las indulgencias plenarias, y remisión de todos sus pecados ,concedidas por la Santidad del Señor Benedicto XIV;  neste día, en el artículo de la muerte invocando el dulce Nombre de Jesús, y si verdaderamente contrito no pudiera hacerlo de señas de que interiormente lo hace: con más otra para el mismo artículo e igual para el domingo de carnestolendas, de vísperas a vísperas, confesando, y comulgando, y orando por lo acostumbrado ganará cada una de ellas, con más siete años y siete cuarentenas de perdón en los días del Patrocinio del Señor San José, Señora Santa Ana, San Lorenzo, en cuyo día fueron hallada sestas imágenes, y el del Arcángel San Miguel, Patrono de la Capilla. Por el ejercicio de cualquier obra de misericordia, o caridad; por acompañar a Su Majestad cuando sale a visitar algún enfermo, o si no pudiere rezará cinco Padrenuestros, y cinco Avemarías, por su salud, todas cuantas veces lo hiciere se le relajan sesenta días de las impuestas o de otra suerte como quiera que sea decididas penitencias, si para todo están en gracia. La obligación de esta hermandad es de dar dos reales a la entrada, y dos cada año para la conservación de la Capilla, y asistir al funeral [,] que se hará el lunes que sigue de carnestolendas [,] y después de su muerte se entregará ésta al Capellán para hacer los sufragios por su alma. Dada y firmada por su propio Capellán Presbítero. Juan Gualberto Caldas. A fojas 92, del Libro de la Cofradía…”

Certificado impreso de la Confraternidad de Jesús, María y José de la Peña firmada por el Capellán Juan Gualberto Caldas (sin fecha), en: Vicente Lecuna (editor), Papeles de Manuela Sáenz, en: Boletín de la Academia Nacional de la Historia [de Venezuela] 28 (1945), Nº 112 (octubre – diciembre de 1945), pp. 494-525, p.514; cf. Pamela Murray, Op. cit., p. 131. La Iglesia en la Venezuela Republicana.

El interesante registro permite salir de esa página de misericordia hacia un lugar un poco más diplomático. Se trata de un embajador, don Fernando Lorenzana, un mexicano criado en Italia que escribió en su diario: “…Paseo a La   Peña, capilla en los Andes, de buena arquitectura; domina la ciudad y la Sabana, circundada de lagunas y montes…”  (19 de agosto de 1832).

El embajador quedó encantado con el lugar porque el 30 de diciembre del mismo año regresó y consignó: “…Paseo campestre a La Peña, donde hay una iglesia de buena arquitectura, afamada por un grupo en piedra que representa a la Sagrada Familia y un ángel a un lado, todo en un cuerpo, muy bien trabajado. La vista grandiosa del valle, la idea de estar sobre los Andes y la buena compañía, han contribuido a la diversión”. 

El deleite bucólico continuó y fue testigo de las adorables y perseguidas carnestolendas. El 17 de febrero de 1833 anotó: “…Gran fiesta en La Peña, con intervención del Presidente, de todas las tropas, etc. Muchas visitas de despedida. En la noche, a teatro. Primer día de carnaval, que dura solo tres días…” (Cf. Fernando Lorenzana. Recuerdos de su vida. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 1978).

Ahora un repaso breve por las plumas de los viajeros. En 1852, Miguel María Lisboa escribió el libro Relación de un viaje a Venezuela, Nueva Granada y Ecuador. Sobre Bogotá narró:

 “…Tiene cuatro parroquias, a saber: La de la Catedral, la de las Nieves, la de Santa Bárbara y la de San Victorino, seis conventos de frailes, cinco de monjas y doce iglesias o capillas, dos de las cuales (la de la Peña y la de Egipto) situadas a cierta altura en el cerro de Guadalupe. Son lugares de romería y tienen una vista espléndida…”

El andariego debió quedar muy contento con la devoción de las gentes por su Señora de la Peña ya que volvió a la Nueva  Granada, el 8 de junio de 1853 como ministro plenipotenciario del Brasil.

Al funcionario se sumó un profesor de química y de historia natural de Middlebury College en Vermont (EUA) llamado Isaac F. Holton (no católico). Él anotó en su libro La Nueva Granada: 20 meses en los Andes: (Pág. 237).

“…Dejando atrás las goteras de la ciudad, subimos hasta la iglesita de La Peña, donde están las estatuas milagrosas de la Sagrada Familia y la imagen de un ángel que lleva la custodia donde se guarda la hostia consagrada. Son las imágenes más veneradas que vi en la Nueva Granada. Cuentan que un indio las encontró en un pico casi inaccesible de la montaña, esculpidas en la roca. Desde ese sitio las bajaron con cuerdas e inmenso trabajo, sin separarlas de la base, y construyeron un templo destinado a adorarlas. Le dieron una mano de pintura a la obra divina, vistieron las imágenes llamativamente y las colocaron en el camarín, donde siguen haciendo milagros, tal como lo atestiguan los exvotos de brazos, piernas, ojos, etc., además de cuadros relativos a las distintas catástrofes que sobrevivieron los devotos que imploraron ayuda a La Señora de La Peña…”

Unos años después el geógrafo alemán, Alfred Helttner, escribió la obra Viaje por los Andes Colombianos (1882-1884). En el capítulo titulado: “Bogotá y los bogotanos” destacó: 

“… así encontramos pintorescos los suburbios regados alrededor de la Peña y de Egipto con sus disposición escalonada y sus verdores esparcidos. Esto no impide hallarlos llenos de mugre y miseria al recorrerlos. En una ciudad Alemana o inglesa probablemente la mayoría de la gente acomodada construiría aquí sus casas-quintas, para gozar tanto del aire libre como del panorama del Sabana. Pero el bogotano esto no le agrada. Lo que interesa es quedarse lo más cerca posible de sus negocios y de los chismes de la ciudad…”

En conclusión, este redactor buscará obtener un pasaporte extranjero para poder ingresar al camarín de Nuestra Señora de la Peña, ya que sus puertas están cerradas para la mariología bogotana.




jueves, 25 de febrero de 2016

Nuestra Señora de Chiquinquirá en 1592


EL REY

Presidente y Oidores de mi Audiencia Real del Nuevo Reino de Granada. Fray Antonio de Santoyo, Procurador General de la Orden de San Agustín, en nombre de la provincia de su Orden deste Reino, me ha hecho relación que en esa tierra hay una imagen de Nuestra Señora, que la ermita donde está se llama Chiquinquirá, y está en parte donde por la falta que hay de monasterios y religiosos que administren los santos sacramentos, padecen las almas de los que residen en aquel contorno, y que si se poblase la dicha ermita de religiosos se haría mucho fruto y se aumentaría la devoción que se tiene a la dicha imagen, suplicándome, atento a ello, hiciese merced a la dicha Orden de la dicha ermita para que pueda edificar un monasterio de religiosos della donde puedan administrar los santos sacramentos, o cometeros a vos el mi Presidente, el cumplimiento desta para que como quien tiene la cosa presente lo proveyésedes, y porque quiero ser informado qué ermita es la sobredicha y cuya es y si convenía darse a la dicha Orden o hay en ello inconveniente y por qué causas, os mando que me enviéis relación de todo con vuestro parecer, dirigido a mi Consejo de las Indias, para que visto en él se provea lo que convenga.

Fecha en el Medio de la Estrella, a veinte y seis de octubre de mil y quinientos y noventa y dos años.

Yo el Rey.
Por mandado del rey nuestro señor, Juan Vásquez

Al Audiencia del Nuevo Reino de Granada que informe con su parecer sobre que la Orden de Sant Agustín pide se le haga merced de una ermita que hay en aquella tierra para hacer en ella un monasterio.

(Archivo Nacional de Colombia. Salón de la Colonia. “Conventos de Agustinos”, tomo 2º, folio 456 recto).

Tomado de la Revista Regina Mundi núm 3.



jueves, 18 de febrero de 2016

Bogotá, sin la memoria de la fe


Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

“…El Santuario de Nuestra Señora de la Peña, sede del Centro Mariano Nacional de Colombia y de la Sociedad Mariológica de Colombia se ha afiliado a la Sociedad Internacional de Sanctuaires et pélérinages en París, quizá como primero de los santuarios marianos de nuestro hemisferio…” Eso escribía el padre Struve en la editorial de la revista Regina Mundi (num. 22) de 1962.  

El inmenso honor para la urbe de la Inmaculada Concepción se lo tragó la progresiva apatía de un catolicismo sin sangre redentora.

Su obra, padre Struve, hoy es un templo jubilar trancado con  el cerrojo del camino neocatecumenal. Pasó de ser un Santuario Mariano Nacional a capillita privada del seminario sí, así en una letrita pequeñita para que nadie lo note.

Lo evidente es el imperio del desarraigo donde la ciudadanía bogotana pierde su identidad mariana. Gravísimo que el bagaje cultural de sus mayores quede relegado a un olvido formal. Su herencia, de tres siglos, fue repartida al capricho del horario del mutismo.

La flor del jardín de María Santísima quedó metida en la burbuja de un cristianismo indiferente. ¿Cómo predicar desde la loma de la ciudad rural? ¿Cómo vivir un jubileo en el Año de la Misericordia?, si los peregrinos que suben, bordón en mano, lo encuentran cerrado.

Hay que ver la cara del romero desolado para comprender la dimensión de su tristeza. La fatiga solo le alcanza para contemplar una panorámica de incertidumbres y preguntar como Nehemías: “… ¿Por qué está la casa de Dios abandonada?...” (13:11).


Solo responden los ladridos de los perros, centinelas del atrio, que aguardan las migajas del Evangelio.

jueves, 11 de febrero de 2016

El agua de Lourdes sigue manando como símbolo de las innumerables gracias de María



            Mensaje del Sumo Pontífice a los peregrinos de Lourdes en el Centenario de la última aparición de la Inmaculada — Texto francés en L'Osservatore Romano del 17 de julio 1958.

El 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, se cumplió el centenario de la decimoctava y última aparición de la Inmaculada en Lourdes. El Papa dirigió el siguiente mensaje a las multitudes de fieles llegados a Lourdes para celebrar esa fecha:

            En la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, los peregrinos de Lourdes, entre los cuales queremos saludar en primer lugar a los representantes de la Orden del Carmen, se aprestan a conmemorar el centenario de la decimoctava y última aparición de la Virgen Inmaculada a Bernardita. Sobre los mismos lugares evocarán con emoción la escena enteramente sencilla que tuvo lugar en las riberas del Gave. Silenciosa y discreta, como la del 11 de febrero, esta última visión inundó el alma de la niña con su inmaterial belleza. ¡Nunca, diría ella, he visto algo tan bello!... Desde hacía cinco meses las manifestaciones de piedad de la muchedumbre, y también, por desgracia, la oposición de los hombres, habían hecho célebre la gruta pirinaica. Y, sin embargo, en la tarde del 16 de julio de 1858 las apariciones de Lourdes se cierran casi sin testigos, en el recogimiento y admiración de la belleza virginal de la Madre de Dios. “Tota pulchra es, María”.

            Sabed también vosotros hacer el silencio en vuestras almas, queridos hijos, y abriros a la contemplación de los esplendores divinos que se realizaron en María. La exhortación paternal que os dirigimos en este día aniversario ¿no reúne acaso la lección espiritual de la antigua y venerable tradición del Carmelo, que vio florecer a lo largo de los tiempos admirables vocaciones contemplativas? En este siglo, agitado por tantas pasiones y fascinado por tantos vanos milagros, elevad hacia Dios vuestras miradas: se harán así más clarividentes y serenas para juzgar de las cosas de la tierra. Y mientras que una dura esclavitud oprime el espíritu de millones de hombres, les arranca del corazón el conocimiento y el amor de Dios y los pone al servicio de ambiciones puramente terrenas, recoged con fe la última enseñanza de estas apariciones marianas, la de la plegaria silenciosa de un alma dócil a la gracia e iluminada por las claridades de lo alto.

            Orad, ante todo, queridos hijos, porque las necesidades espirituales son muy grandes; y combatid, en vosotros y en torno vuestro, las empresas del enemigo del bien. Orad también, porque los trabajos apostólicos de la Iglesia son inmensos; y soportad por ella los sacrificios proporcionados a la amplitud de sus tareas. ¡Que en este esfuerzo de plegaria y de acción, al que os invitamos, os sea propicia Nuestra Señora de Lourdes!

            Sin duda, la Inmaculada no se manifiesta ya en la Roca de Massabielle después de su último adiós a Bernardita. Pero el agua de la fuente continúa manando como símbolo de las gracias innumerables derramadas sobre esa tierra privilegiada. Hacia la Madre de Dios se eleva la esperanza de las muchedumbres que van llegando a la gruta y que suman, por decirlo así, a las invocaciones litúrgicas de este 16 de julio su oración filial y confiada: “¡Oh Virgen Madre, acordaos de nosotros ante Dios; habladle intercediendo por nuestro bien, y apartad de nosotros su cólera!... Reina nobilísima del mundo, María siempre virgen, alcánzanos la paz y la salvación...” (Antífonas del ofertorio y de la comunión, misa de Nuestra Señora del Monte Carmelo).
            Unid vuestras voces, queridos hijos, peregrinos del año jubilar, a esta súplica colectiva que no cesa desde hace un siglo. Meditad de nuevo en la gran lección de las apariciones de Lourdes, en el momento en que acabáis de recorrer su ciclo; escuchad el llamamiento de vuestra Madre; seguid sus consejos; proclamad sus favores.

            Nos invocamos sobre todos vosotros la gracia de una piedad mariana cada vez más ilustrada y más generosa, y os otorgamos en prenda nuestra paternal bendición apostólica.

Del Vaticano, 2 de julio de 1958. Pío PP. XII

Tomado de la Revista Regina Mundi núm 7.



martes, 9 de febrero de 2016

El Papa, el rosario y los periodistas



 “…El quinto misterio gozoso en que se contempla la visita de Jesús al templo, el Papa (Juan XXIII) lo reserva especialmente a los periodistas.

Dice san Lucas que María y José, después de buscar al Niño Jesús durante tres días, lo encuentran en medio de los doctores de la Antigua Ley  ‘¿No es la estampa de la profesión periodística, que consiste en escuchar y preguntar a los acontecimientos humanos, y no puede óptimamente ascender a actitud sublime, a llegar a ser un efectivo apostolado, puesto que tal profesión se entiende como un concurso a la propagación de la verdad? Tenemos ejemplos que indican cómo este apostolado puede llegar hasta el sacrificio y hasta la inmolación de la vida.

Hacer honor a la verdad – termina el Papa- significa preparar siempre para sí y para los demás días de bendición y de paz…”

Nota: Aparte del discurso pronunciado por Su Santidad el Papa en la audiencia concedida a los corresponsales de prensa extranjera en Roma el 25 de octubre de 1961.


jueves, 4 de febrero de 2016

Primer Concilio Provincial de Nueva Granada, 1868


Título V. Capítulo IV

Del culto de la Beatísima Virgen María y de los santos.

Nosotros que tributamos a Dios el culto de latría debemos  también alabarle en sus santos porque a la vez que reinan con Cristo su cabeza como miembros de la Iglesia triunfante, han sido constituidos mediadores e intercesores de la Militante. Entre todos ocupa un lugar eminente la Santísima Virgen María, Madre de Dios, ‘a quien el mismo Dios enriqueció con tanta munificencia sobre todos los espíritus angélicos, y sobre todos lo santos, con tal abundancia de dones celestiales sacados del tesoro de la divinidad, que ella sola se presenta siempre libre de toda mancha, toda hermosa y prefecta y con tal plenitud de inocencia y santidad que no se entiende mayor bajo de Dios y la cual fuera de Dios nadie puede comprender’ (Bula dogmática Pío IX de Immac. Concept). Tenemos por abogada y medianera, poderosísima y clementísima ante Dios a esta madre solícita de todo el género humano, que con su patrocinio nos defiende contra toda adversidad. No omitan, pues, trabajo alguno los párrocos y demás ministros sagrados en propagar el culto de la Beatísima Virgen María y tome siempre mayores creces en esta Provincia. Exponga y expliquen principalmente en sermones públicos las excelsas prerrogativas de esta Madre Virgen, de modo que los corazones de todos  se penetren de su ardentísimo amor. Procuren que las fiestas distribuidas en el trascurso el año se celebren con la mayor devoción, y con el mejor aparato. Sean solícitos en practicar y promover el piadoso ejercicio del mes de mayo según la regla prescrita y aprobada por el Obispo. Tómense con frecuencia las confraternidades aprobadas por la Silla Apostólica y procuren introducirlas donde no se hayan formado. Conserven todos aquella fórmula de orar tan laudable que se llama del Rosario. Los párrocos y confesores no deben omitir medio para promoverla y propagarla en las familias.

Tomado de la revista Regina Mundi núm 8.