lunes, 1 de agosto de 2022

Novena en obsequio del glorioso mártir san Lorenzo

 


Abogado contra las fiebres y todo voraz incendio;

 

Tesorero de la Iglesia.

 

Elegido patrón de la Ermita de las imágenes de la Peña, por haber sido halladas dichas efigies el día del santo, viernes 10 de agosto de 1685.

 

IHS

 

Bogotá.

Imprenta de Nicolás Gómez.

 1873.

 

 

 

 

 

 

 

Acto de contrición

 

Padre Amorosísimo, Señor de toda majestad, en cuya presencia me postro conociendo vuestra grandeza, y mi miseria, y cuanto ha sido mi atrevimiento en ofenderos, haciéndome por esto más despreciable e indigno de ser hijo vuestro y heredero de tu gloria, y que no puedo volver a lograr estos beneficios, sino con un verdadero arrepentimiento de todos mis pecados: desde este momento, lleno del mayor sentimiento, me pesa de haberos ofendido con mis pensamientos, palabras, obras y deseos: quisiera que mi dolor llegase a tan alto grado, que muriese al mirar, que no he empleado los instantes de mi vida, sino en quebrantar vuestros santos mandamientos; esta voluntad con que me vuelvo a vos, no puede subsistir sino fortificada con vuestra ayuda, esta es la que os pido por vuestro paternal amor, por los méritos de mi redentor Jesús, por los de mi madre María Santísima y los del glorioso san Lorenzo, para que restituida tu gracia haga seria penitencia de mis culpas, con la que refrene mis pasiones, y pueda contarme en el número de vuestros hijos para bendeciros por toda la eternidad. Amén.

 

Oración para todos los días

 

Alabado sea el Omnipotente Dios, que así quiso enriquecer y adornar la celestial Jerusalén con astros tan brillantes, que su resplandor lo manifiesten desde la militante iglesia; así admiramos uno de ellos en el bienaventurado san Lorenzo el que, adornado de todas las virtudes, hizo ostentación de ellas desde su nacimiento, elevándose a la perfección de vida con el amor de Jesucristo, que todo lo desprecio, y hasta la misma vida la rindió entre crueles tormentos de sangre y fuego , antes que separarse de su divina ley, haciéndoles tan suave el martirio que su paciencia y constancia convirtió a los que atormentaban, quedando victorioso de la muerte, y del infierno: dándonos con estas virtudes a conocer el poder divino de que estaba adornado, el cual mediante por sus precioso méritos, esperamos conseguir vernos libres del fuego de la impureza alcanzándonos constancia para vencer las tentaciones, fortaleza en la defensa de la fe, y defendiéndonos del feroz elemento del fuego que todo lo consume, para que, libres de él, en este mundo solo arda en nosotros el amor de Dios y de esta suerte seamos libres del fuego eterno. Amén

 

Día primero

Humildísimo señor san Lorenzo, que habiendo nacido ilustre, y colmado de riquezas mundanas conociste la vileza de ellas, y la vanagloria de las honras, en cuyos lazos perecen los hombres ensoberbecidos hasta despreciar a su Dios, y a sus prójimos: por lo cual los abandonasteis, con vuestros virtuosos padres, buscando a su Divino Maestro Jesús lo que te hizo dejar tu patria Huesca y pasar a Roma, sin más aparato que la humildad y pobreza, elevándote el Señor, según sus promesas, a tan alta dignidad que fuiste un levita y arcediano, gozando ahora de sublime gloria, por cuyos favores os pedimos nos alcancéis la preciosa virtud de la humildad, para que siguiendo vuestros pasos demos de mano a cuanto pueda ensoberbeceros amando a nuestros semejantes y logremos en vuestra compañía, ser exaltados para alabar a Dios nuestro Señor, por toda la eternidad. Amén.

Aquí se hace la petición, presentando al santo la necesidad que nos oprime para su remedio, si conviene y sino que nos alcance conformidad esa la voluntad de Dios.

 

Tres veces padrenuestro y tres avemarías con gloria patri &a.

 

 

 

 

Oración a Nuestra Señora

 

Santísima María, fuente inagotable de divinas virtudes y gracias, las que dispensaste con manos misericordiosas a todos los santos, muchas gracias te damos por las que comunicaste al mártir de Jesucristo, señor san Lorenzo, y os pedimos por su méritos que mirándonos como hijos tuyos, rescatados con la preciosa sangre de Jesús, nos alcancéis de este Señor gracia para imitar a aquel glorioso mártir, especialmente en amaros que es lo que después de nuestro Dios, desean nuestros corazones como prenda segura de la bienaventuranzas en la cual os alabemos por todos los siglos de los siglos. Amén.

Se rezan dos avemarías.- La Salve a la Virgen.

 

Antífona

Dios mío, oprimido en la parrilla no os negué. Aplicado a ella el fuego, he confesado a mi señor Jesucristo. Señor provocaste mi corazón en medio de la tribulación. En las mayores congojas de aquella noche funesta me visitaste. Me examinaste en el fuego: y en mí no hallaste iniquidad.

V. Lo coronaste, Señor, de gloria y honor.

R. Y lo estableciste sobre las obras de tus manos.

Oración

Dios Todopoderoso, te rogamos nos concedas tus auxilios para consumir las llamas de nuestros vicios, así como le concediste al bienaventurado san Lorenzo que venciese los incendios de todos los tormentos que padeció. Por Jesucristo Nuestro Señor que, contigo, y el Espíritu Santo, vive y reina por todos los siglos. Amén.

 Los elogios y la salve al santo.

 

 

Día segundo

 

Liberalísimo señor san Lorenzo, que no solo con el desprendimiento de los bienes temporales diste a conocer la posesión de esta virtud, sino también con la administración y distribución de los tesoros de la iglesia de Roma por la dignidad de arcediano, a quien corresponde este encargo, que desempeñaste con espíritu verdaderamente pobre, y manos poderosas para socorrer a los necesitados, que oprimidos de la miseria y cruel persecución hubieran perecido en las cárceles y lugares ocultos. Por esta largueza, os suplicamos, santo y abogado nuestro, que abominemos el vicio de la avaricia, y no pongamos nuestro espíritu en bienes terrenos, para que exentos de toda afición hacia ellos, los poseamos únicamente como medios que nos conduzcan al último fin, teniendo en poco su perdida, y que abracemos gustosos la pobreza, como amiga muy amada de Jesucristo, que nació, vivió y murió con pobreza, para de esta suerte poder alabar en unión vuestra al mismo Jesucristo, que, con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

La petición. Tres páter noster, &a como el primer día.

 

 

 

 

 

 

 

 

Día tercero

 

Honestísimo señor san Lorenzo, que al ser elevado a los sagrados órdenes te afirmaste en la pureza por solemne voto de castidad, el que guardaste con tanto esmero, que ni los halagos ni los tormentos más crueles pudieron hacerte manchar esta virtud. Interponed los méritos que por ella adquiriste, para que huyamos del asqueroso vicio de las impurezas, de modo que no se nombre entre nosotros; para que adornados de la castidad, esté nuestra alma llena de la hermosura y pureza que iguala los hombres a los ángeles, y podamos lograr el premio de los limpios de corazón, que es ver a Dios y alabarle por toda la eternidad. Amén.

La petición &a. como el primer día.

 

Día cuarto

 

Pacientísimo señor san Lorenzo, que en medio de los azotes, que con garfio y plomadas descargaban sobre tu cuerpo con la mayor atrocidad, haciéndoos grandes llagas, en las que aplicaban hachas de cera encendidas, que apagaban en ellas manteniéndoos suspenso en el aire, os quemaban con teas encendidas las partes más delicadas de vuestro cuerpo, y con otros martirios insufribles de calabozos, potros y blasfemias, no consiguieron que abrieses vuestros labios, sino para albar a Dios y ofrecerle tantos padecimiento, haciendo peticiones fervorosas por tus perseguidores en que nos diste gran ejemplo de paciencia: por estos méritos alcanzad con nuestro Señor, que tus devotos destierren el vicio de la ira, y que llevemos con paciencia las injurias, contradicciones, hambres, cansancios y todos los trabajos de la vida, para que haciendo la voluntad de Dios en todo poseamos nuestras almas, y alcancemos la suma felicidad que es ver y alabar Dios para siempre. Amén.

La petición &a. como el primer día.

 

Día quinto

Abstinentísimo señor san Lorenzo, que con ayunos y otras asperezas sujetaste la carne al espíritu, disponiéndolo de esta suerte a padecer mayores tribulaciones en la que diste a conocer lo que vale la virtud de la templanza, por medio de ella, y vuestros ruegos esperamos tus devotos adornar nuestras almas, para que no tenga lugar en ellas el desordenado vicio de la gula, que hace poner su Dios en el vientre del guloso. Sino que imitándote en la abstinencia y sobriedad, tengamos a Nuestro Señor Jesucristo dentro de nuestros corazones, para que sujeta la carne al espíritu podamos seguir por el camino de la salvación y templanza que es el que nos lleva a alabar a Dios nuestro Señor, por toda la eternidad. Amén.

La petición &a. como el primer día.

 

Día sexto

Amabilísimo señor san Lorenzo, que vuestro amor para con los prójimos, le publican los necesitados socorridos, las viudas y huérfanos consolados, los enfermos milagrosamente curados; siendo mayor el ardor de vuestra caridad por la salvación de las almas, para lo que no excusabas medios en las prisiones, fuera de ellas en los lugares más ocultos, de instruir a los prójimos en el conocimiento del verdadero Dios, sintiendo los efectos de tu amor los mismos verdugos que os martirizaban, a quienes hicisteis conocer a mi señor Jesucristo de quien alcanzaste para ellos la corona del martirio. Extiende, santo mío, esta caridad a nosotros, y pues sabéis cuando desagrada al Señor el monstruoso vicio de la envidia que consume al hombre hasta los huesos. Sepáralo de entre nosotros para que nos abracemos en el amor de nuestro prójimo procurándonos el verdadero bien de la salvación que es la mayor dicha para poder alabar y bendecir a nuestro amoroso Dios, por todos los siglos. Amén

La petición &a. como el primer día.

 

Día setimo

Diligentísimo señor san Lorenzo, que con prontitud y alegría os dedicasteis al cumplimiento de tu sagrado ministerio, y a la práctica de todas las virtudes, aumentando los talentos que se os confiaron hasta  hacer participantes de la virtud de la diligencia a muchos, que instruidos por vuestra palabra hallaron el verdadero bien: te rogamos, santo mío que el despreciable vicio de la pereza desaparezca de entre nosotros con los vanos deseos de que se hallan mortificados los perezosos, para que libres de ella, sean nuestra operaciones diligentes en el cumplimiento de las obligaciones de nuestro estado, y en seguir la virtud hasta lograr la perfección, para poder gozar en unión de nuestro santo la felicidad eterna. Amén.

La petición &a. como el primer día.

 

Día octavo

Virtuosísimo señor san Lorenzo, que gustosos respondiste a la voz del esposo divino entregándole el corazón que recibió las santas inspiraciones con que obraste todas las virtudes, que practicaste aun en medio de los más crueles tormentos; interponed la privanza que te merecieron para que se humedezca y ablande al sequedad y dureza de nuestros corazones, y estén prontos a recibir las correcciones, a oír los llamamientos, a sentir los remordimientos, e inspiraciones con que nuestro buen Dios nos atrae al ejercicio de las virtudes, y al amor celestial, con el que lleguemos a gozar para siempre. Amén.

 

La petición &a. como el primer día.

 

 

 

Día nono

Fortísimo señor san Lorenzo, que después de estar vuestro cuerpo herido llagado, rotas las venas, y despedazados los nervios, aun no contento el infierno maquina por medio del inicuo juez apurar el cáliz de la amargura con la muerte más dolorosa para probar, si se puede derribar tu constancia, te hace poner sobre una parrilla, y aprisionado con enormes cadenas hace poner un fuego que vaya aumentándose por grados hasta que os consuma, en medio del que, no se turbó vuestra alma santa, sino que deseas se abrase el cuerpo con el fuego material, para que, perseverando en el amor de mi Señor Jesucristo, entregaste el alma, que se unió a él. Por este triunfo, santo glorioso, os suplicamos nos consigáis el don de la perseverancia final, y que por su grande misericordia desde este momento emprendamos una vida arreglada a su divina ley, que no permita que ninguno de los cristianos deje la conversión para la hora de la muerte, sino que arrepentidos los pecadores emprendamos una vida santa; y que los inocentes no se inficionen en la culpa para que todos en gracia de Dios perseveremos hasta entregar nuestras almas en sus manos unidos a él, la alabemos, y bendigamos por la eternidad. Amén.

 

La petición &a. como el primer día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elogios de san Lorenzo

Para el 1º. 6º. y 9º. Día

 

El que tu favor implora

Siempre pronto lo ha encontrado.

R. De todo fuego que dañe,

Líbranos Lorenzo Amado.

 

El ser Divino ha dotado

Tu alma y cuerpo de belleza,

Por eso naturaleza

En tu nacimiento ha dado

Noble sangre y gran riqueza,

Que por Dios has despreciado.

De todo fuego, &a.

 

Desde de niño aficionado

A practicar la virtud

Santo ya en la juventud,

Y todo a Dios consagrado

Dejas con gran prontitud

Tu patria, padres y estado.

De todo fuego, &a.

 

 

 

 Cuando a Roma has llegado

A ilustraros en la fe,

Allí relucir se ve

Vuestro espíritu elevado,

Y Sixto papa os promueve

Al ministerio sagrado.

De todo fuego, &a.

 

De virtudes adornado

Sirviendo a Dios con esmero

Por ser fiel, su tesorero

La iglesia os ha nombrado,

Y en vos un justo limosnero

Los pobres han encontrado.

De todo fuego, &a.

 

En la ciencia consumado

Y sin segundo en lo humano

El encargo de arcediano

Os ha sido encomendado,

Para que por vuestra mano

Fuese el clero doctrinado.

De todo fuego, &a

.

Estando bien reputado

El príncipe Valeriano,

Se convirtió en tirano,

Por sus dioses ha jurado

Destruir el nombre cristiano

Que ha su culto se ha negado.

De todo fuego, &a.

 

Para el 2º. 4º. y 7º día los 6 versículos siguientes

 

El papa Sixto es llevado

 A la cárcel sin piedad,

 Y tú por tu dignidad

Quieres, como él, ser tratado

Y que con toda igualdad,

Sea uno y otro atormentado.

De todo fuego, &a.

Sixto fue a muerte condenado;

Y tú libre os ha ofrecido

Que luego que hayas cumplido

Dando el tesoro a ti fiado

A todo pobre afligido,

Serás bien martirizado

De todo fuego, &a.

 

De codicia estimulado

El tirano emperador,

Quiere razón por menor

del tesoro a ti encargado;

Pero sin ningún temor

En los pobres lo has mostrado.

De todo fuego, &a.

 

Todo tormento inventado

Se prepara a tu firmeza,

Ni el halago y la promesa

Tu espíritu no han trocado;

más tú con gran entereza

Ser cristiano has confesado.

De todo fuego, &a.

 

Al infierno ha convocado

El emperador furioso,

Porque sin algún reboso

Sus dioses has desechado,

Y por este hecho valeroso

Muchos a Dios has ganado.

De todo fuego, &a.

 

 

A ser cruelmente azotado,

Como reo el más atroz

Con plomadas, garfios, hierros,

Con crueldad las más feroz,

Y hubieras muerto si Dios

No te hubiera confortado

De todo fuego, &a.

___________

 

Para el 3º. 5º. y 8º. Día.

 

Tu constancia se ha probado

En el tormento del potro

De suplicio en uno, y otro

Tu cuerpo ha sido pasado

Y la alegría de tu rostro

la victoria ha publicado.

De todo fuego, &a.

 El tirano ya cansado,

Y sin hallar más tormentos

Con qué rendir tus alientos

A muerte te ha sentenciado,

Para que con fuego lento

Sea vuestro cuerpo quemado.

De todo fuego, &a.

 

El lecho está preparado

Parrilla de hierro ardiendo,

Y carbones encendiendo;

Has de sufrir acostado,

Para que así padeciendo

Llegue vuestro fin deseado.

De todo fuego, &a.

Esteban tan admirado

Por su martirio precioso,

Y Jerusalén glorioso

Al vuestro lo ha comparado,

Porque Roma victorioso

La cristiandad ha aumentado.

De todo fuego, &a.

 

Por el amor has triunfado

del elemento del fuego,

por aquel divino, os ruego,

Que de este sea preservado;

Pues tu favor desde luego

Aquí lo pido postrado.

De todo fuego, &a.

 

 

Salve

Para el 1º. 6º. y 8º. Día

 

Salve Lorenzo abrasado

En el fuego del amor,

No dejéis desconsolado

Al que implora tu favor.

Tu cuerpo martirizado

Con azotes, con plomada,

Y todo roto y llagado

La carne despedaza.

Mas no contento el tirano

Manda asarte en la parrilla;

Pero su poder es vano

 Si la gracia de Dios brilla,

De este fuego material

Porque con valor no usado

Y con gracia celestial

Advertiste estar asado,

Y que ya podían comer

Al que habían sacrificado

Pues acababan de ver

Que del fuego había triunfado.

 

 

Pidamos el ser librados

Del elemento airado

Del fuego de los pecados

Teniendo muy gran cuidado.

 De servir agradecidos

Y que nuestro fin llegado

El espíritu enaltecido

 A Jesús sea entregado

Y por Él sea perdonado.

Amén.

 

Para el 2º. 4º. y 9º. Día.

 

Oh Dios, que eres el premio más dichoso,

Corona y galardón de tus soldados,

Absuelve de sus culpas y pecados

A el que aplaude a Lorenzo victorioso.

 

Este al ver los halagos, las caricias,

Y los gozos del mundo tan infieles,

Conociendo que están llenos de hieles

Llegó a gozar de del cielo las delicias.

 

 

 

 

Corrió esforzadamente a los tormentos,

Padiólos constante y animoso

Y tostando su carne generoso

Goza ya en posesión sumos contentos.

 

Por tanto con humildes oraciones

Te pedimos, oh Dios pio y clemente

Que en el triunfo tan noble y excelente

De este mártir, las culpas nos perdones.

 

Sea alabanza y gloria perdurable

 Al padre celestial, a su hijo amado

 Y al más divino amor, nuestro abogado

 Por los siglos y tiempo interminable.

Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

Oración para todos los días

 

Salve aurora refulgente

Estrella de la mañana

Que por la cima imponente

Iluminas la montaña;

Las altas torres dorando

Y la cabaña alegrando.

 

Tú eres la piedra que hirió

De frente la idolatría

Y en monte alto se cambió

Que toda la tierra henchía:

En altura quien le igualó

¿Tal vez de Jacob, la escala?

 Daniel C. 2º. V. 35

 

Tu luz todo lo ilumina

Hasta el corazón humano;

Guías al que errado camina

Y lo sacas salvo y sano:

Das la salud perdida,

Sois remedio, sois la vida.

 

 

 

Sois el todo de esta tierra

Y también del alto Cielo,

Dios te dio para consuelo

De todo lo que esto encierra,

Y para tanta clemencia

También os dio Omnipotencia.

 

Vuelve tus ojos hermosos

 Oh santa Virgen María

 Son clementes, son piadosos

 Son llenas de bizarría,

Tenemos con ambas manos

En la postrera agonía.

 

 

 

 

jueves, 28 de julio de 2022

Nuestra Señora de los Ladrones

 


De Eugenio de Castro.                                             A.B. Sanín Cano

 

Apagado el incendio quedó el templo en ruinas…

Hiedra: en vez de brocado. Las lívidas arañas

Con hilos envuelven las santas bizantinas.

 

De los rotos mosaicos brotan plantas extrañas,

Plantas de los abismos .... y la humedad sombría

Pone manchas verdes en muros y peñas.

 

Tras vidrio de colores, una Virgen María,

Como un rayo de luna, lilial y cansada,

En las sombras se yergue de la iglesia vacía.

 

Por lágrimas muestra la mejilla surcada;

Su lividez de tísica da a las almas pavura,

y hay tristezas de ángelus en su dulce mirada.

 

Siete espadas al rostro dan sello de amargura;

Los anillos, sin piedras, guardan solo el engaste,

y su pálida boca, temblorosa murmura:

 

¡Oh Jesús! ¡Oh hijo mío! Porque me abandonaste

En medio de estas ruinas de calma aterradora,

¿Do la luna es fantasma y es el sol un contraste?

 

Mi vestido y mi manto son harapos ahora

Mi diadema, sin joyas, ya cual antes no brilla,

y mi boca es un astro que la luz no colora.

 

Ya, contrito, a mis plantas ninguno se arrodilla

Nadie cirios me trae... y tan sólo oraciones

Oigo aquí de las almas que el pecado mancilla.

 

Nadie viene a pedirme dulces consolaciones,

Bálsamo para el alma por el dolor herida...

Soy ahora, hijo mío, Virgen de los Ladrones.

 

Las lágrimas dejaron ya mis ojos sin vida;

¡Yo que siempre refugio fui de humanos dolores,

¡Hoy aquí de murciélagos soy tan solo guarida!

 

¡Oh mi altar de otros días con sus luces y flores! ...

oh música del órgano! … Templo siempre aromado

Del incienso y la mirra con los gratos olores...

Hizo un búho en mis brazos suave nido abrigado,

Ya me el búho (los búhos son aves desgraciadas)

Y crie sus polluelos con materno cuidado.

 

Pero un día su vuelo por las ruinas calladas

Levantaron… y huyeron… De este abismo de espanto

Todos huyen por siempre, menos estas ... espadas.

 

¡Oh Jesús hijo mío! ¿No te mueve mi llanto? ....

Quiero en vez de la lluvia, la tristeza y el viento,

incensarios y música, y jazmines y canto!

 

De mis penas apiádate, de mi duro tormento.

¿Porque sola me dejas, y por qué no me abrigas,

Porque, tú que eres suave cual perfumado ungüento?

 

Mas si debo, con frío, quedarme aquí entre ortigas,

Si tal es el mandato de tus fallos divinos,

Dame un manto... Este manto parece de mendigas.

 

Dame anillos, rubíes diamantes peregrinos…

Los ladrones, a veces, tienen hambre, ¡cuídalos!

Tienen hambre: y no pueden, robar en los caminos.

Dame flores… no armiños, lirios embalsamados;

La flor azul lino; y miosotis en donde

Tiemble el rocío; rosas, y claveles rosados.

 

Así habló... más ninguno a la Virgen responde.

Todo es paz y silencio… La noche es negra y fría.

y Jesús ¿qué se hizo?... ¿Duerme acaso o se esconde?

 

Está triste la noche cual tu alma, ¡oh María!

Los murciélagos vuelan...melancólicamente

Van pasando fantasmas por la obscura arquería.

 

Más de pronto la luna se destaca en Oriente,

y robando colores a los altos vitrales

Ilumina, en las sombras, a la Virgen doliente.

 

A sus pies pone flores y fulgentes cendales;

Cambia en llamas el cinto y el manto hecho jirones;

Le da anillos y joyas de esplendores astrales.

De la Virgen María cantan las ilusiones

en las dulces pupilas Y clama entre guirnaldas:

“Oh ladrones; ¡Oh amigos! ¡Venid, venid, ladrones!

Robaos mis anillos. Robad mis esmeraldas.

 

Imp. de El Nuevo Tiempo

Traducción: Ismael Enrique Arciniegas. Biblioteca Nacional de Colombia.

 

jueves, 21 de julio de 2022

El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre»

 

San  Pío de Pietrelcina (1887-1968)


GC,21; AdFP,563; GC,24

 


 

    María, la Madre de Jesús sabía bien que la redención se realizaría por la muerte de su hijo; y a pesar de ello ¡cuánto lloró y sufrió!

 

    Si el Señor se os manifiesta, dadle gracias; y si se esconde, haced lo mismo; todo eso no es más que un juego de amor. Que la Virgen María en su gran bondad continúe alcanzándoos del Señor la fuerza para soportar sin doblegaros las numerosas pruebas de amor que él os da. Deseo que lleguéis incluso a morir con él en la cruz, y que con él podáis llegar a exclamar: «Todo se ha cumplido.» (Jn 19,30)

 

    Que María transforme en gozo todos los sufrimientos de tu vida.

jueves, 14 de julio de 2022

Oración de la Coronación

 



Por  presidente Marco Fidel Suárez, 9 de julio de 1919.

 

Salve, Reina de nuestra patria. Escucha, Virgen del Rosario de Chiquinquirá, nuestra plegaria. Escucha, Señora, nuestros votos. Confirma en nosotros la fe, anima nuestros corazones y abrásanos con el amor de tu Hijo y con tu propio amor.

Haz que los niños reciban del Niño Jesús, a quien llevas en tus brazos, bendiciones de inocencia y de valor, para las luchas que los esperan.

A los jóvenes dales la certeza de que los vicios los degrada y la impiedad los deshonra, la certeza de que ninguna libertad es comparable con el noble ideal de seguir el camino de Jesús.

Difunde, Señora, en nosotros la caridad, que es la paz; derrama la justicia en las leyes, en el Gobierno y en los tribunales.

Danos libertad que nos quite el yugo del mal y nos suelte las manos para obrar el bien. Envía tus bendiciones sobre nuestros campos y fecunda nuestros trabajos.

Conserva a nuestros hogares en la unidad de la fe y el amor. Bendice a todos los peregrinos que visitan tu santuario y a todos los devotos que te invocan.

Serena los corazones y líbralos del odio que disgrega y de la ambición que corrompe. Bendice, oh Madre Santísima, a esta república que se consagra a ti y haz ver que nuestra patria Colombia es una nación de orden, de libertad y de progreso.


 

sábado, 9 de julio de 2022

“Con corona regia ceñirán tu sien”



 

Por Julio Ricardo Castaño Rueda

Sociedad Mariológica Colombiana

 

“Y a tu diestra está la reina enjoyada con oro de Ofir” (Sl 45,10)

 

El séptimo año del pontificado de Pío X fue fundamental para la historia de la Villa de los Milagros. El 9 de enero de 1910, el papa firmó el decreto de la coronación canónica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

 Ese día su santidad acogió benigno la impetración de la Colombia campesina que durante décadas habían suplicado, con la humildad del sustento histórico, una diadema real para su Patrona.

 El pueblo, devoto de María Santísima, asumió el reto de coronarla bajo la tutela de los frailes dominicos, guardianes del santuario. La tarea enorme demoraría nueve años de esfuerzos logísticos, peregrinaciones y generación de recursos económicos.

 La fecha asignada para el magno evento de la nacionalidad quedó para el 9 de julio de 1919, durante el Primer Congreso Mariano Nacional realizado en Bogotá.

 La Virgen fue llevada en hombros desde de su templo hasta la capital por los descendientes de los vencedores del Regimiento de Dragones de Granada. (Boyacá, 1819).  La travesía, del amor y del coraje, se realizó por trochas coloniales como muestra de una devoción sustentada en el heroísmo de la fe. Las andas pesaban 300 kilos.

 La ceremonia religiosa llegó al punto anhelado cuando el vicario apostólico de La Guajira, Atanasio Vicente Soler y Royo, solicitó, por medio del permiso protocolario, la consagración del país a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

 “…Yo el último de los prelados colombianos e ínfimo siervo de la Santísima Virgen, postrados ante Dios tres veces santo, pido humildemente y respetuosamente a los arzobispos y obispos aquí congregados, que así como la República fue consagrada al Sacratísimo Corazón de Jesús, de la misma manera se consagre solemne y públicamente, por voto nacional, a la Santísima Virgen de Chiquinquirá, Reina de Colombia…”

 Al finalizar la santa misa, los padres Luis Adriano Díaz, Pedro Silva Gómez, Jenaro Jiménez quitaron del marco el cuadro y lo depositaron sobre el altar. El delegado pontificio, monseñor Eduardo Maldonado Calvo, bendijo las coronas y las colocó sobre la cabeza del Niño Jesús y después sobre la dedicada frente de Nuestra Señora. Así se notificó oficialmente la realeza de la Rosa del Cielo.

 La coronación canónica es, entonces, uno de los ritos litúrgicos de la Iglesia católica. Fue creada en el siglo XVII y posteriormente incluida como parte integral del ceremonial romano. El ritual destaca el fervor raizal por una advocación mariana. El acto culminante consiste en imponer una corona a la imagen escogida por su acervo cultural y sus prodigios documentados. El extenso proceso investigativo demostró que la tela chiquinquireña recibió el amor multitudinario de los promeseros durante más de tres siglos. Esa tradición gestó un profundo culto de hiperdulía (veneración) por la Madre de Dios a través de un signo sensible, el lienzo. Este es un modo por el cual la Medianera de todas las gracias logra conmover la misericordia divina de su hijo Jesucristo en favor de los pecadores.

 En síntesis, en 1919 la nación entera pagó una deuda de filial agradecimiento a su Reina por todos los portentos ocurridos después de la renovación de la pintura. Maravilla ocurrida el 26 de diciembre de 1586, en la capilla de los Aposentos de Chiquinquirá.