jueves, 9 de julio de 2020

Los nombres de la rosa



Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

“Alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.” (Luc 10,20).

Foto Jenny Alfonso
El agradecimiento es una virtud contra el olvido. Los bogotanos de antaño lo practicaron con generosidad motivados por el señor obispo de Pasto, Antonio Pueyo. Él decidió regalarle una camándula y una rosa de plata a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá para celebrar el primer año de su reinado oficial, 9 de julio de 1920.

La feligresía acudió con dos pesos oro por cabeza. El gesto de gratitud fue fundido en argento y colocada en el marco del lienzo original.

El prelado pastopolitano encomendó al señor Francisco Moreno gestar un milagro de la platería, pero el artesano falleció antes de terminar la obra. Los detalles finales los ejecutó su discípulo, Roberto Amado. El maestro, Manuel María Madero G, que diseñó la corona para la Patrona en 1919, dio su concepto sobre el estético homenaje:

“La obra pesa 94 onzas, aproximadamente, y está adornada por 146 inscripciones. Estimamos su valor en 825 pesos oro. El otro trabajo lo forma un gran rosario adornado que pesa, aproximadamente 105 onzas, adornado con 200 inscripciones. Fue hábilmente ejecutado por el señor Julio Pardo puede estimarse en 497 pesos oro. Los trabajos a que hemos hecho referencia son de bastante mérito y honran el arte nacional”.

La lista de los inscritos la guardo la amnesia hasta que un peregrino, preguntó: ¿quiénes están apuntados allá, en ese salterio florecido? La respuesta la tiene el periódico el Nuevo Tiempo. El medio publicó el listado en su edición del 2 de julio de 1920.

Allí se presenta los apellidos de familias prestantes, los nombres de sus devotos, unas instituciones, datos repetidos y un acto de desagravio. Los apelativos grabados son un sentimiento imborrable del afecto por la Rosa del Cielo cuyos pétalos perfuman la dulce devoción nacional, sin fin y sin tiempo.   

1). Ilustrísimo señor Arzobispo Primado. 2). Excmo. Sr. Suárez. 3). Ilustrísimo señor Pueyo. 4). Elisa de Rubio. 5). Carolina Botero. 6). Familia Torres Plata. 7). Familia Eustacio Santamaría A. 8). Rafaela F. Reyes O. 9). Inés Bermúdez Portocarrero. 10). Lorenzo Rojas y familia. 11). Familia Murillo. 12). M.S. de Umaña Buendía. 13). Catalina Arévalo. 14). Mercedes Sánchez. 15). José M. Piedrahita y señora. 16). Familia Manuel Blanco. 17). Roberto Botero. 18). Familia Morales Hoyos. 19). Santiago Díaz y familia. 20). Emma Cajiao. 21). Leopoldo Cajiao. 22). Familia Lezanes. 23). Tulia Aguirre de Rubio. 24). Ester Fandiño C. 25). Irene Cañón. 26). Antonia Forero. 27). Jesús Álvarez y señora. 28). Antonio José Posada. 29). Familia Gutiérrez. 30). Familia Neira Gómez. 31). Familia Andrade Valderrama. 32). Emilia Montoya de Vargas. 33). María de Cajino. 34). Virginia Perea S. 35). Familia Alvarado. 36). Comunidad Terciaria. 37). Sagrario Martínez. 38). Paulina de Dávila. 39). Agustín Arias. 40). Familia Turriago N. 41). Familia León y Guerrero. 42). Ana y Elvira Cajiao. 43). Herminia Contreras. 44). María Luisa de Piedrahita. 45). Familia Luis Calderón. 46). Ana de González. 47). María Schelier. 48). Nieves Vargas Zerda. 49). María Ignacia Avendaño. 50).

Ignacia Gaitán. 51). Ana Buendía. 52). María Luisa Yepes. 53). Magdalena Vergara. 54). Rafael Z. Zerda V. 55). Carlos E. Vargas. 56). Enrique Fandiño C. 57). Ana Buendía. 58).  Evangelina de Pombo e hija. 59). María Elina de Sarmiento. 60). Familia Benjamín Cubides. 61). Eloísa de Madero. 62). Carmen E. Arjona. 63). Familia Portocarrero Ruiz. 64). Humberto Cajiao. 65). Julia Cajiao. 66). Familia Ruiz Ucrós. 67). Julia Riaño Durán. 68). Julia Uricohechea Durán. 69). Emperatriz Zerda V. 70). Eugenia N. de Vargas. 71). Alberto Martínez C. 72). Carlos Roa Ospina. 73). Mercedes de Jiménez. 74). María Luisa de Pérez. 75). Magdalena y Amalia Gómez. 76). Teodora Galindo. 77). Familia Serna Contreras. 78). María Tejada Mares. 79). María A. de Esguerra. 80). Jorge Hernando Ortega. 81). Elías Figueroa. 82). Vicente Cortes C. 83). Familia Mier Ortiz. 84). Ana Ferro C. 85). Cecilia de Pardo. 86). Polidoro Téllez. 87). Familia Moros Ponce. 88). Eduardo Rivero M. 89). Dominga S. de Figueroa. 90). Familia Leal M. 91). María Ignacia Malo. 92). Familia Carvajal Forero. 93). Mercedes Peralta Nariño. 94). Jorge Quijano. 95). Sara Francisca de Zamora y familia. 96). Ramona Camacho. 97). Nicomedes Alfonso. 98). Delfina Díaz. 99). Familia Castaño Castillo. 100).

Familia Guillermo Márquez. 101). Julia Cuellar Calderón. 102). Cleofe Zerda V.103). Familia Arce. 104). Margarita H. Umaña. 106). Familia Paredes Gómez. 107). Familia Ruiz Uribe. 108). Mercedes Ramos. 109). Familia Francisco de Ricaurte. 110). Clemente Gaitán. 111). Victa de Cuellar. 112). Paulina Rendón Durán. 113). Irma Cajiao. 114). Doctor Nepomuceno Fandiño. 115). Familia Holguín Torres. 116). Familia Caballero Blanco. 117). Domingo Castiblanco. 118). Ana Rosa T. de Calderón. 119). Manuel Calderón e hijas. 120). Familia Ortega Ricaurte. 121). Rafael Ucrós y familia. 122). Demetria Méndez. 123). Isabel Zambrano. 124). Teófilo Ojamba y familia. 125). María Sarmiento B. 126). Gonzalo Pérez. 127). Familia Belmonte Vanegas. 128). Mercedes Hurtado de Uribe. 129).  Elseo Guarino M. 130).  Nicolás Esguerra e hijas. 131). Congregación de Hijas de María Auxiliadora. 132). Paulina R. de Esguerra. 133). Francisca T. Mateus.134). Antonio M. Vargas. 135). Horacia Ramírez. 136).  Familia Franco. 137). Ana. M. T. de Álvarez. 138). Urías Pardo. 139). Elvira Balcázar. 140). Andrés T. Barón. 141). Familia Gómez de Castro. 142). Rita Cerón y familia. 143). Manuel Buendía de Tobón. 144). Familia Figueroa. 145). Carolina Santos de Vargas. 146). Balbina de Barrero. 147). Mercedes Barrera. 148). Familia Lombana Pérez. 149). Mercedes Valenzuela de M.  150). 

Carlos Tobar T. 151). Carmen de Zerda. 152). M. Teresa Uribe U. 153). M. Lucrecia Franco Luque. 154). Antonio G. Uribe. 155). Soledad Calderón. 156). Familia Pulecio Pinzón. 157). Sara M. Sheller. 158). Nicacia de Villareal. 159). Vicente Cortés C. 160). Miguel Díaz Ochoa. 61). Clara de Casas e hijos y familia. 162). Familia París Gaitán. 163). María Dolores Peñarredonda. 164). Jorge W. Prince. 165). Familia de Latorre. 166). Carlos Tamayo y familia. 167). Carlos Ortega. 168). Clemente Gaitán. 169). Concepción A. de Cárdenas. 170). Matilde Moncada. 171). Mercedes Ramírez. 172). Jesús Duque y familia. 173). Familia Castañeda Ospina. 174). Dolores S. de Madero. 175). Familia Santamaría Gómez. 176). Familia Guzmán. 177). Familia Ortiz Malo. 178). Mariana M. de Cárdenas 179). Dolores S. de Madero. 180). Julia Fernández Jaramillo. 181). Atanacio Vergara. 182). Marco. A. Barrera.183). Presbítero Rafael María Riveros. 184). Ester González. 185). María Ignacia Malo. 186). Eva Roa de Ruiz. 187). Mercedes Gutiérrez. 188). María del C. Cuesta.  189). Sofía Vargas. 190). Emma Emilia Santamaría. 191). Ana Paredes. 192). Clementina Vargas. 193). Cruz Otálora. 194). Familia Ault Prince. 195). Mercedes de Delgado. 196). Dolores Rodríguez. 197). Manuel M. Fajardo. 198). Leonor Araos Paul. 199). Lenor Araos Paul.

200). Rafaela P. de Araos. 201). Ana de Moncada. 202). Mercedes de Ramírez 203). Rosa María Ramírez. 204). Clementina Zamora. 205). Familia Turriago Riaño. 206). Familia Daza Carrillo. 207). Ismenia de Méndez. 208). Belén Espinel. 209). Irene Pinzón. 210).  R. Paúl de A. 211). T. Araos. 212). E. de Varela. 213). Elena Martínez. 214). Carolina de Ruiz. 215). Conchita Ruiz. 216). Tiburcia de Abello. 217). Filomena Díaz. 218). M. y A. 219). Familia Quintana Cárdenas. 220). Lorenza Segura. 221). Patrocinio Ballesteros. 222). Narcisa de Bustillo. 223). Elvira Gaitán. 224). Rosario de Gaitán. 225). Alicia de Borrett. 226). Familia Franco Luque.  227). Familia Rodríguez. 228). Saturnina Niño. 229) Florinda y María. 230). Juan E. Trujillo. 231). Maria de Merizalde. 232). Familia Pinzón Sánchez. 233). Primitiva Córdoba. 234). Pastora Torres. 235). Soledad Cruz. 236). Familia Carrera Cadena. 237). Juan Mellán. 238). Oracia Velásquez. 239). Petronila Barrera. 240). Ignacia y Eloísa Rubianos. 241). Familia Gaitán Ángel. 242). Luis Galvis. 243). Familia Andrade Valderrama. 245). Lorenzo Rivera, presbítero.  246).  Familia de la Torre Ricaurte. 247). Carlos y Rita Escobar. 248). Familia Chaparro Castañeda. 249). José Posada T. 250).

Familia Bernal Sáenz. 251). Familia Acosta Flórez. 252). Margarita C. Vargas. 253). Familia Avendaño Buendía. 254). Eugenia Martínez. 255). Soledad de Gutiérrez. 256). Familia Castañeda Ospina. 257). Familia Cárdenas Barrero. 258). Juan Rosero, presbítero.  259). Familia Garnica Ospina. 260). Leopoldina Guerrero. 261). Carlota de R. 262). Alfredo Pulido C. 263). Dionicio de González. 264). Sara González. 265). Julia de Avendaño. 266). Verónica de Aranza. 267). Bárbara de Parra. 268). Carmen de Moncada. 269). José María González. 270). Natalia Girón S. 271). Elisa García. 272). María Paz Naranjo. 273). Carlota Villamizar. 274). Obdulia Pulido. 275). Benedicto Díaz. 276). María de Ruíz. 277). Carmen Páez. 278). Hersilia de Calderón. 279). Celia de Nantes. 280). Angelita Solano. 281). Familia Montañez Llanos. 282). Magdalena Chávez. 283). Anaclet Chávez. 284). Alejandrina Sánchez. 285). David Gómez. 286). Silenia Valderrama. 287). María Jesús de Pardo. 288). Isabel de Delgado. 289). Carolina y Carmen Pardo. 290). Leonardo Páez. 291). Laura González. 292). Familia Pardo González. 293). Amelia Rodríguez O. 294). Hersilia Pineda. 295). Encarnación Martínez.  296). Carmelita Concha C. 297). Eloísa de Pinilla. 298). Rosa García. 299). María de Bautista.

300). María Cárdenas A. 301). Celia Escobar S. 302). María Luisa de Caballero. 303). María de Villaveces. 304). Beatriz de Cabrera. 305). Alejandrina Carrasquilla. 306). Magdalena Caballero. 307). Ana Luisa Castro. 308). Clotilde Arias. 309). Adela Ángel. 310). Virginia Cerena. 311). Graciliana Pineda. 312). Belén de Rey. 313). Orosia Varela. 314). Efigenia de García. 315). Rosario Cubillos. 316). José Posada T. 317). Elisa Montealegre. 318). Familia Barrera Durán. 320). Sixto Cardoso S. 321). Rufina Castañeda. 322). Desagravio Ultraje Pamplona.  323). María Posada. 324). Rosa Peña. 325). Leonor Páez. 326). Familia de Latorre Ricaurte. 327). Familia Caycedo Gamboa. 328). Familia Mendieta García. 329). Sirvientas bienhechoras de Santo Domingo. 330). Prior y dominicos de Bogotá. 331). Hermanos Báez.  332). Religiosas Ineses.  333). Miguel Vargas V. 334). Familia Vargas P. 335). Ester de Talero. 336). Luis Villamizar y familia. 337). Familia Williamson R. 338). Elvira de Paredes. 339). Margarita de Umaña. 340). Diego Martínez C. 341). Leonor Araos. 342). Antoñito Uribe P. 343). Comunidad Hermanos Presentación. 344).











jueves, 2 de julio de 2020

La deuda de la romería

Foto:Jenny Alfonso, chiquinquirá



Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

Los padres dominicos del Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá viven un episodio histórico en su servicio al Evangelio. El misterio del dolor les colocó una cruz cuyo peso doblega y lacera: el altar tutelar tuvo que cerrar sus puertas ante los 384 años de custodia ininterrumpida.

Los hijos de Santo Domingo tomaron el madero para predicar la virtud de la esperanza porque la procesión sin tregua se desvaneció bajo el peso normativo de un virus (el real y el legal).

La situación cambió a la Villa de los Milagros. El impulso vital de la oración, camino en el corazón de los creyentes, funcionó por espacio de 434 años al ritmo del prodigio. Sin embargo, las peregrinaciones se detuvieron como el agua en un río seco. Pareciera que la desgracia regresó a la morada de la Patrona con la misión de apagar la luz de la fe.

La fatalidad es una asidua visitante de aquella casa de María. La adversidad siempre le lleva sus tragedias. El registro del infortunio tiene su legado que abarca un trasegar terrible. El expediente contra los guardianes registra los estragos de la peste, las guerras decimonónicas, los decretos de jurisprudencia masónica de Tomás C. Mosquera, los sismos, los sacrilegios, las amenazas, un incendio, un entredicho canónico y la lista estremece…

Queda entonces por saldar una deuda de gratitud con la comunidad dominicana. El país católico debería ponerse en pie y regresar ante el solitario portalón de la basílica, golpear y preguntar: ¿frailes, qué necesitan?

Colombia, acuérdate de la oración de Juan Pablo II a la Virgen de Chiquinquirá: “Bendita por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo”.   

jueves, 25 de junio de 2020

La invocación de la esperanza


Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

“Madre de la Misericordia” es un tratado de salvación que el santo padre Francisco agregó a las letanías lauretanas. El texto, pliego del perdón, guarda la esencia eucarística del amor divino.

Las preces llegaron como un bálsamo cargado de milagros. Sus voces estremecieron de alegría a las llagas abiertas de una Iglesia encerrada por la talanquera de una humanidad sin rumbo evangélico.

 Mater Misericordiae. Foto Julio R. Castaño R.
La cátedra de Pedro volvió a iluminar, con humilde afecto mariano, el sendero espiritual del cristianismo. El sumo pontífice colocó en manos de los creyentes la llave del Corazón de Jesús:

 “Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”. (Mateo, 9-13).

La palabra de Cristo regresó preñada de maternidad como fuego encendido en una llamarada de fe apostólica. Misericordia, grita el sentimiento fecundo de la Virgen Madre. Misericordia repite inagotable el universo. Su semántica gestó el aliento celestial, el éxtasis del Creador. Misericordia, latido de Dios.


María volvió con los pies descalzos a pedir unánime la caridad para su plegaria de escritura bíblica. Se lanzó al abordaje de las almas aterradas por el mar de las miserias prudenciales. La gracia de la Auxiliadora engarzó a su rosario la súplica del Redentor: “Misericordia”. Misericordia engendrada en su vientre inmaculado para consolar dulcísima a un Iglesia sofocada por el aire de las catacumbas.

sábado, 20 de junio de 2020

María, ese corazón que bate por mí


san Juan María Vianney (1786-1859)
presbítero, párroco de Ars

Comparamos a veces a la Santa Virgen con una madre. Pero ella es mucho mejor que la mejor de las madres. Es tan buena que nos trata siempre con amor.

El Corazón de esta buena madre es únicamente amor y misericordia, solo desea vernos felices. Es suficiente volvernos hacia Ella y somos escuchados…

Aunque somos pecadores, la Virgen está llena de ternura y compasión por nosotros. El niño que ha costado más lágrimas a su madre, ¿no es el más querido de su corazón? ¿Una madre no corre siempre hacia el más débil o vulnerable de sus hijos?

Todos los santos tuvieron una gran devoción a la Santa Virgen, ninguna gracia viene del cielo sin pasar por sus manos. No entramos en una casa sin hablar con el portero: ¡la Santa Virgen es la portera del cielo!

El tiempo que el mundo dure, ella es tironeada de todos lados. Es como una madre que tiene muchos hijos. Está continuamente ocupada yendo de uno a otro.

viernes, 19 de junio de 2020

Recíbeme en tu divino corazón


Santa Gertrudis de Helfta (1256-1301)




Ahora, oh amor, mi Rey y mi Dios, ahora, Jesús mi bien-amado. Recíbeme bajo el cuidado misericordioso de tu divino corazón. Ahí mismo, para que viva enteramente para ti, apégame a tu amor. Ahora, sumérgeme en el vasto mar de tu profunda misericordia. Ahí mismo, confíame a las entrañas de tu sobreabundante bondad. Ahora, arrójame en la llama devorante de tu divino amor. Ahí mismo, haz que esté en ti hasta abrasarme y reducir a cenizas mi alma y mi espíritu. A la hora de mi muerte, entrégame a la providencia de tu paternal caridad.

Ahí mismo, oh mi dulce Salvador, consuélame con la visión de tu presencia tan dulce. Ahí mismo, reconfórtame con el gusto del precioso precio con el que me has rescatado. Ahí mismo, llámame con la voz viva de tu hermoso amor. Ahí mismo, recíbeme en el abrazo de tu perdón, infinitamente misericordioso. Ahí mismo, con el soplo suave de tu Espíritu, con fragancia de suavidad, atráeme a ti, tráeme a ti y atráeme. Ahí mismo, con el beso de la unión perfecta, sumérgeme en el disfrute eterno de ti. Dame entonces de verte, poseerte, disfrutar para siempre de ti en la más grande felicidad. Porque mi alma está enamorada de ti, oh Jesús, el más querido de todos los queridos. Amén.

jueves, 18 de junio de 2020

Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote


Conferencia Episcopal Colombiana, 2017

 La fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y del Sagrado Corazón de Jesús, se constituye en una oportunidad para que todos oremos por la santificación de nuestros sacerdotes, para agradecerle a Dios el don inmenso de la vocación sacerdotal; es un tiempo para amar el sacerdocio de Jesucristo, prolongado en sus ministros ordenados. El prefacio de la celebración de la Eucaristía de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, resume perfectamente el sentido de nuestra oración: “constituiste a tu único Hijo Pontífice de la Alianza nueva y eterna por la unción del Espíritu Santo y determinaste, en tu designio salvífico, perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio. Él no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino también, con amor de hermano, elige hombres de este pueblo para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión. Ellos renuevan el nombre de Cristo, el sacrificio de la redención, preparan a tus hijos el banquete pascual, presiden a tu pueblo santo en el amor, lo alimentan con tu palabra y lo fortalecen con tus sacramentos. Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo, y han de darle así testimonio constante de fidelidad y amor.” Vivimos momentos muy difíciles en la Iglesia, se resaltan los pecados de los sacerdotes, se revelan hechos muy dolorosos, algunos sectores de la sociedad intentan desvirtuar el estilo de vida sacerdotal. Ante este panorama, la Iglesia nos invita a agradecer a los sacerdotes su entrega radical, su testimonio de vida, su pasión por la Iglesia, el dejar ver a través de su ser a la persona de Jesús. Hoy tenemos que hablar con valentía de lo bueno y positivo del ministerio sacerdotal, del estilo de vida sencillo, orante y caritativo del que consagra su vida en el sacerdocio ministerial. Hoy los sacerdotes, ministros ordenados, debemos renovar e interiorizar lo que significa “actuar en la persona de Cristo” La santificación de los sacerdotes no depende solamente de las propias fuerzas de quien ha recibido esta gracia, desde luego, el Señor cuenta con nuestra libertad y la decidida voluntad de ser sus discípulos, sin embargo, se requiere pedir insistentemente la gracia de la fidelidad, de la perseverancia; estas fuerzas vienen de lo alto y hay que pedirlas todos los días. La Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados de la Conferencia Episcopal de Colombia, invita a elevar plegarias por la santificación de los sacerdotes, con motivo de las fiestas de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y el Sagrado Corazón de Jesús. Desean que todos, ministros ordenados y fieles, sientan en su corazón la urgencia de pedir con fe la santificación de todos los que han sido llamados a ser ministros del Señor, obispos, presbíteros y diáconos. El material que encontrará junto con este breve mensaje, puede ayudar en el fomento de la oración por la santificación, vida y ministerio de los sacerdotes, esperamos que cada jurisdicción eclesiástica del país, lo replique en las comunidades parroquiales, de tal manera que los fieles se puedan unir en la adoración eucarística, el rezo del santo rosario y la celebración de la Eucaristía por la santificación de los ministros ordenados y el aumento de las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada.

Oración por la santificación de los sacerdotes.

Oh Jesús, que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra la obra divina de salvar a las almas, protege a tus sacerdotes, especialmente a N.N. en el refugio de tu Sagrado Corazón. Guarda sin mancha sus manos consagradas, que a diario tocan tu Sagrado Cuerpo, y conserva puros sus labios teñidos con tu Preciosa Sangre. Haz que se preserven puros sus corazones, marcados con el sello sublime del sacerdocio, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine. Aumenta el número de tus apóstoles, y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro. Bendice sus trabajos y fatigas, y que como fruto de su apostolado obtenga la salvación de muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el cielo. Amén De Santa Teresita del Niño Jesús.

jueves, 11 de junio de 2020

Oración expiatoria al Sagrado Corazón de Jesús

Diseño Angélica Urbina Sánchez



Papa Pío XI

Dulcísimo Jesús, cuya caridad derramada sobre los hombres se paga tan ingratamente con el olvido, el desdén y el desprecio, míranos aquí postrados ante tu altar. Queremos reparar con especiales manifestaciones de honor tan indigna frialdad y las injurias con las que en todas partes es herido por los hombres tu amoroso Corazón.

Recordando, sin embargo, que también nosotros nos hemos manchado tantas veces con el mal, y sintiendo ahora vivísimo dolor, imploramos ante todo tu misericordia para nosotros, dispuestos a reparar con voluntaria expiación no sólo los pecados que cometimos nosotros mismos, sino también los de aquellos que, perdidos y alejados del camino de la salud, rehúsan seguirte como pastor y guía, obstinándose en su infidelidad, y han sacudido el yugo suavísimo de tu ley, pisoteando las promesas del bautismo.

A1 mismo tiempo que queremos expiar todo el cúmulo de tan deplorables crímenes, nos proponemos reparar cada uno de ellos en particular: la inmodestia y las torpezas de la vida y del vestido, las insidias que la corrupción tiende a las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las miserables injurias dirigidas contra ti y contra tus santos, los insultos lanzados contra tu Vicario y el orden sacerdotal, las negligencias y los horribles sacrilegios con que se profana el mismo Sacramento del amor divino y, en fin, las culpas públicas de las naciones que menosprecian los derechos y el magisterio de la Iglesia por ti fundada.

¡Ojalá que podamos nosotros lavar con nuestra sangre estos crímenes! Entre tanto, como reparación del honor divino conculcado, te presentamos, acompañándola con las expiaciones de tu Madre la Virgen, de todos los santos y de los fieles piadosos, aquella satisfacción que tú mismo ofreciste un día en la cruz al Padre, y que renuevas todos los días en los altares. Te prometemos con todo el corazón compensar en cuanto esté de nuestra parte, y con el auxilio de tu gracia, los pecados cometidos por nosotros y por los demás: la indiferencia a tan grande amor con la firmeza de la fe, la inocencia de la vida, la observancia perfecta de la ley evangélica, especialmente de la caridad, e impedir además con todas nuestras fuerzas las injurias contra ti, y atraer a cuantos podamos a tu seguimiento. Acepta, te rogamos, benignísimo Jesús, por intercesión de la Bienaventurada Virgen María Reparadora, el voluntario ofrecimiento de expiación; y con el gran don de la perseverancia, consérvanos fidelísimos hasta la muerte en el culto y servicio a ti, para que lleguemos todos un día a la patria donde tú con el Padre y con el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.