jueves, 19 de enero de 2017

Cronología de Mamá Linda Renovada

El Convento del Carmen de Villa de Leiva celebra la fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (Mamá Linda Renovada) el primero de enero.  

                 Foto: Julio Ricardo Castaño Rueda.



Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

La historia del prodigio ocurrido en Chiquinquirá el 26 de diciembre de 1586 se repitió en tierras boyacenses el 27 de diciembre de 1836 en Villa de Leiva. Este acontecimiento celestial pervive celosamente cuidado por las carmelitas descalzas.

1810. El 11 de marzo. El capellán del Monasterio del Carmen de Villa de Leiva, don José Benedicto de la Borda, acompañado por dos de sus sobrinos Marcos María y Juan de la Borda, halló entre las ruinas de “la casa de las ventanas de hierro” un bastidor con un lienzo casi podrido. Don Benedicto dijo al verlo:

“…en este lienzo ha estado pintada la Santísima Virgen de Chiquinquirá…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 18). 

Nota: La historia de ese lienzo continuará entre los años 1836 y 1858. Se renovará milagrosamente, tendrá un proceso canónico y un reconocimiento público por parte de las autoridades y pobladores de la zona.

1811. En junio. El padre Pedro José María de la Motta conoció  la pintura de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva.

“…Fui a esa Villa con el fin de servir el curato en calidad de excusador y comencé a tratar al respetable y virtuoso sacerdote finado señor doctor Benedicto de la Borda, y frecuentando yo su casa, vi en la primera sala, colgada la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima del Rosario de Chiquinquirá, en un pincel como borrado…”(Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 15). 

Nota: De la Motta estuvo en el curato de Villa de Leiva dos veces: junio de 1811 a junio de 1813 y de enero de 1815 hasta septiembre de 1816.

1813. El capellán del Monasterio del Carmen de Villa de Leiva, don José Benedicto de la Borda, le entregó a la madre priora Josefa de Santa Teresa el bastidor donde estuvo pintada la imagen de la Santísima Virgen de Chiquinquirá. La priora tomó el bastidor y mandó limpiarlo para luego colocarlo en una de las tribunas antiguas del coro alto de la capilla del Monasterio del Carmen de Villa de Leiva, Boyacá.

1830. El 26 de diciembre. Las hermanas del Monasterio del Carmen de Villa de Leiva realizaron procesiones internas con el bastidor donde estuvo pintada la Santísima Virgen del Rosario de Chiquinquirá (cuadro donado por Benedicto de la Borda) presididas por dos preladas, priora y superiora. Las religiosas rezaron el santo rosario y pidieron la renovación del cuadro.

Nota: Las procesiones se repitieron hasta el 27 de diciembre de 1836, día de su renovación.

1835.  En enero. Fray José J. Páez Murcia, O.P., rescató el lienzo donde estuvo pintada la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y que fue entregado por Benedicto de La Borda al convento de las carmelitas de Villa de Leiva (1813).  Fray José de Jesús Saavedra, O.P., ex provincial de los frailes dominicos, prohibió su colocación en lugar público y sagrado debido a su deterioro.  Fray José J. Páez Murcia, O.P., acató la orden del padre Saavedra de no exhibir el lienzo deteriorado de la Virgen de Chiquinquirá y compró, por seis pesos, un cuadro nuevo de  La Patrona. La pieza se veneró en la capilla del suprimido Convento de San Agustín de Villa de Leiva. 

Fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., llamó al carpintero Miguel Sánchez para que le pusiera un marquito de listón al deteriorado lienzo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá del Convento de las Carmelitas Descalzas de Villa de Leiva. 

Las carmelitas oraron a la Virgen para que se manifestara. El 27 de diciembre de 1836 el lienzo se renovó milagrosamente. Hoy se conoce como “Mamá Linda Renovada”.

1836. Villa de Leiva, Boyacá. Fray José de Jesús Saavedra, O.P., volvió a prohibir la colocación en lugar público y sagrado del viejo lienzo donde estuvo dibujada la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. (Era la segunda vez que daba la misma orden).

1836. Villa de Leiva, Boyacá. El carpintero Miguel Sánchez narró:

“Así mismo declaro que en el mismo año de 36, habiéndole dado el sarampión a una hija mía, quedó con un ojo fuera que le colgaba, con una irritación que compadecía a todos. Después de muchos remedios que le hicimos con la madre, se me puso llevársela al R. P. capellán, quien la miró con gran lástima, le rezo los santos evangelios y se la presentó a Nuestra Señora de Chiquinquirá y al día siguiente amaneció la niñita perfectamente buena y quedó sin daño, solo una cierta carnosidad. Bendito sea Dios. Desde ese año todos hemos visto con tanta hermosura el referido lienzo, de Nuestra Señora, que es todo nuestro consuelo. (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 75). 


1836. En diciembre. Monasterio del Carmen de Villa de Leiva. El uso público del deteriorado cuadro de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá era muy criticado. El pueblo pidió que se quitara del altar. Las monjas carmelitas redoblaron sus oraciones por obtener el milagro de la renovación.

1836. El 27 de diciembre. El cuadro de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá del Monasterio del Carmen de Villa de Leiva (Boyacá) se renovó milagrosamente. Esta pieza fue donada por el presbítero Benedicto de la Borda, en 1813. 

1838. En julio. Villa de Leiva. El arzobispo de Bogotá, Manuel José Mosquera, visitó a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, y aprobó las devociones públicas del Monasterio del Carmen.

1839. El 8 de enero. Fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., le escribió una carta al arzobispo de Bogotá, Manuel José Mosquera, donde le solicitó:

“Rendidamente suplico a V. S. I. se digne privilegiar al altar de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá que se venera respetuosamente en la iglesia del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Leiva, para el consuelo espiritual de los fieles que para las religiosas son privilegiados todos los altares.

A V. S. I. pido provea mi solicitud en cuanto fuere de su beneplácito, etc”. (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 47).

1839. El 20 de diciembre. Desierto de la Candelaria. Ráquira, Boyacá. El padre Pedro José María de la Motta (agustino) declaró como testigo de la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva.

“…En el año de 38 celebré allí mismo, y vi a la señora hermosa; y últimamente el día 9 de diciembre de este año, tan linda que o, los artífices la han compuesto, que esto no ha sucedido, o que la Divina Omnipotencia la ha perfeccionado…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 15).

1841. El 29 de octubre. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá llegó a Villa de Leiva donde permaneció mes y medio.

“…Vino a Leiva la original de Chiquinquirá el 29 de octubre de 1841. Estuvo en el Convento de las Carmelitas. Ya en la Iglesia, ya en la Clausura, desde el 31 de octubre hasta el 16 de noviembre recibiendo cultos extraordinariamente pomposos. Autorizadas por el P. Páez, las carmelitas limpiaron el cuadro con sus adornos y joyas, añadiéndole nuevos primores a los que había traído…”(Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 41).
1842. El 10 de diciembre. Villa de Leiva. La subpriora María Josefa del Carmen declaró como testigo de la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. 

“…Igualmente declaro que generalmente nos consta que desde el veinte y ocho de diciembre de mil ochocientos treinta y seis, hasta el cinco de enero del siguiente año de mil ochocientos treinta y siete, en que solo mediaron nueve días, se acabó de manifestar, tan patente a nuestros ojos, que las religiosas las unas a las otras nos convidábamos para verla y examinarla si era cierto lo que veíamos, de que no nos quedó duda…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 32).

1843. El primero de enero. El señor Miguel Sánchez, carpintero de profesión y vecino de Villa de Leiva, informó:

“…declaro en forma legal que en el año de mil ochocientos veintinueve fui llamado a la clausura del monasterio de carmelitas de esta Villa por mi oficio. Entonces vi un lienzo muy borrado que apenas se alcanzaba a ver que era pintura de Nuestra Señora de Chiquinquirá. En el año de mil ochocientos treinta y cinco en el mes de enero, me llamó el R. P. Fr. Joaquín Páez Murcia de Santo Domingo, y me dio el mismo lienzo para que le pusiera un marquito de listón sencillo, y con poca diferencia estaba lo mismo que lo vi antes. Yo lo tuve en mis manos en la carpintería; vi tan podrido el lienzo, tan borrado y chorreado que no me pareció que debiera componerse. En el mes de febrero del mismo año fui llamado para ponerle una gotera de tabla y se veía lo mismo. En el año de mil ochocientos treinta y seis por orden del R. P. Fr. Diego Silva, agustino, quité de la Iglesia de San Agustín un cuadro muy hermoso de Nuestra Señora de Chiquinquirá y me mandó que lo trajera al monasterio, diciéndome que se había empeñado con el P. Capellán que quitara esos monos y pusiera el cuadro que era tan grande como el original, y lo llevamos con su criado Francisco Espitia, y fue colocado en el monasterio, quitando el lienzo borrado. Las religiosas no convinieron en que se les quitara el lienzo, que volvimos a poner en el altar. El R. P. capellán mandó desarmar el marco pintado y dorado de la imagen de Chiquinquirá, de los agustinos, para formar la gotera de Nuestra Señora del Carmen…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 43). 

1843. El 12 de enero. La religiosa profesa María Inés de los Dolores del monasterio de N. P. S. José de religiosas Carmelitas Descalzas de la Villa de Leiva declaró como testigo de la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. La religiosa es una de las que más insiste en que era un trapo sin formas. “¿Ve que esto no tiene imagen?” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 33).

1843. El 16 de enero. El síndico del convento de las carmelitas de Villa de Leiva, Joaquín Forero de Chávez, dio su testimonio sobre el lienzo de la Virgen de Chiquinquirá. Él lo observó en 1835 cuando no tenía imagen. El funcionario lo contempló en el taller del carpintero Sánchez cuando le puso el marquito de listón. En esa época estaba picado y lleno de chorreaduras. 

1843. El 17 de enero. El cantero de profesión, José Nicolás Melo, vecino de Villa Leiva declaró como testigo de la renovación del lienzo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva. Entregó relación de los favores recibidos.

1843. El 18 de enero. El padre de familia, Joaquín González, vecino de Villa Leiva declaró como testigo de la renovación del lienzo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva. Entregó relación de los favores recibidos.

1843. El 21 de enero. El señor Vicente Rojas defendió la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva que se manifestó el 7 de noviembre de 1842 durante la misa oficiada por el padre Marcos  María de la Borda.

1843. El 22 de enero. El señor Nemesio Amar declaró como testigo de la renovación del lienzo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva.

1843. En febrero. El arzobispo de Bogotá, Manuel José Mosquera, visitó el Convento de las Carmelitas Descalzas de Villa de Leiva y encontró los cultivos muy secos. Sacaron  a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y la llevaron en procesión en una rogativa por las huertas donde no había manzanas ni flores.

1843. El 27 de marzo. La priora del Monasterio de N. P. S. José de Religiosas Carmelitas Descalzas de la Villa de Leiva, María Rosalía del Sacramento, dio un extenso y documentado testimonio sobre la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

“…Y en efecto, del día veinte y siete de diciembre de 1836  al cinco del mes de enero del siguiente año de mil ochocientos treinta y siete, todas, generalmente todas, la vimos renovada…”

Y más adelante agregó:

“…mas para mayor consuelo de nuestras almas se ha notado que desde la visita misericordiosa que la misma señora nos hizo en su original, en noviembre del año próximo pasado de mil ochocientos cuarenta y uno, en que N. R. P. Vicario, con tanto consuelo suyo y de nuestros corazones, por tres veces la tocó al original, más desde entonces nuestros ojos la ven más hermosa y los milagros más continuados…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 30).

1843. El 18 de abril. Chiquinquirá. El vicario foráneo principal del cantón, padre José Antonio Páez, declaró como testigo de la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva ante el capellán y prior del monasterio del santuario mariano.

1843. El 8 de mayo. Bogotá, Cundinamarca. El prior de la Provincia de San Antonio, fray José de Jesús Saavedra, O.P., declaró por escrito como testigo de la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva.

“…Sobre lo cual yo mismo tengo hecho un escrupuloso examen; todo esto y mucho más que omito, parece que son fundamentos sólidos para asegurar que la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Leiva se ha renovado…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 21).

1843. El 10 de mayo. Fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., por medio de una carta, defendió la renovación del lienzo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva.

1843. El 30 de mayo. Tunja. Fray Bernabé Rojas, O.P., declaró como testigo de la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva: 

“…Certifico de modo que haga fe donde esta fuere presentada, que conozco el lienzo de la imagen de Chiquinquirá que se venera en el convento de religiosas Carmelitas Descalzas desde el año en que se comenzó a darle culto público; que entonces estaba muy maltratado y bastante imperfectas las imágenes, de modo que hoy se advierte una total diferencia en él. Así mismo me consta que no ha sido retocado ni pintado por la mano del hombre…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Págs. 21-22).

1843. El 29 de junio. Manuel Tiberio Ballesteros y Narciso Vargas, diciéndose voceros de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, exigieron al arzobispo de Bogotá, Manuel José Mosquera, la secularización del santuario.

1843. El 4 de diciembre. El profesor de derecho eclesiástico, padre Juan Manuel García Tejada, declaró como testigo de la renovación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva:

“…En  mil ochocientos treinta y nueve me hallé en la fiesta que le hizo el monasterio a la Virgen de Chiquinquirá y me encomendaron la misa. Estaba el lienzo colocado en el altar mayor y con dificultad podía persuadirme que fuere el mismo, porque veía a Nuestra Señora tan linda y tan perfecta, y a san Antonio y san Andrés con tanta claridad como si lo hubieran retocado. En virtud de esto hablé muchas veces con el padre sobre el particular; recordaba el estado de aniquilamiento o destrucción en que había visto el lienzo y persuadido de la verdad de lo que veía y palpaba actualmente, decía con el Profeta: Benedictus Dominus Deus Israel qui facit mirabilia solus…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 23).


1843. Del 20 al 31 de diciembre. Los habitantes de Villa de Leiva insistieron, ante el Concejo Municipal, en pedir la conmutación de su voto de ir a visitar el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

1845. En marzo. Los habitantes de Tunja les solicitaron a las autoridades de Villa de Leiva que fuese llevada Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, a la ciudad de Rendón.

1845. En marzo. Fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., autorizó con el permiso del arzobispo, el traslado de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, a Tunja.

1845. El 23 de marzo. Villa de Leiva, Boyacá. La Semana Santa finalizó y los preparativos para el traslado de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, a Tunja se incrementaron.

1845. El 30 de marzo. Domingo. Los habitantes de Villa de Leiva iniciaron una peregrinación con Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, renovada en esa población, a la ciudad de Tunja.

1845. El 30 de marzo. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, llegó a la Parroquia de Sora, le cantaron dos salves y siguió su rumbo. 


1845. El 30 de marzo. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, entró a las cuatro de la tarde al templo del Topo en Tunja.  Fue recibida por el alto clero y los devotos habitantes.

1845. El 30 de marzo. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, ingresó en horas de la noche al templo mayor de Tunja. Fue recibida con la salve, letanías, el santo rosario, sermón y novena.

1845. El 31 de marzo. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, salió para el templo de los frailes dominicos de Tunja.

1845. En abril. Fray Tomás José Gómez, O.P., supervisó la construcción del templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en la Villa de Leiva.

1845. El 11 de abril. Tunja, Boyacá.  Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, se trasladó del convento de los dominicos hacia la iglesia de los franciscanos.

1845. El 11 de abril. Tunja, Boyacá. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, salió de la iglesia de los franciscanos para el hospital.

1845. El 11 de abril. Tunja, Boyacá. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, partió para el Monasterio de Santa Clara donde el prelado José María Vásquez  tenía una serie de homenajes preparados. Estuvo en esos claustros 15 días. 

1845. El 26 de abril. Tunja, Boyacá. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, recibió una fiesta de despedida en el Monasterio de Santa Clara.

1845. El 26 de abril. Tunja, Boyacá.  Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, partió para el Monasterio de la Concepción. La comitiva participó de la velación con el Santísimo y después la entraron a la clausura. 

1845. El 26 de abril. Tunja, Boyacá. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, fue llevada para la Parroquia de Santa Bárbara. La feligresía realizó una fiesta solemne, una velación y participó de un sermón por la noche.

1845. El 27 de abril. Tunja, Boyacá. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, recibió fiesta de despedida en la Parroquia de Santa Bárbara. 

1845. El 27 de abril. Tunja, Boyacá. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, regresó para el templo suprimido de El Topo, extramuros de la ciudad.

1845. El 28 de abril. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, visitó el pueblo de Cucaita, Boyacá.

1845. Entre el 29 de abril y el 8 de mayo. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, visitó la capilla de la hacienda Samacá y después estuvo en el templo del pueblo de Samacá. La Patrona cruzó el vecindario de Chiquiza, el centro de Sáchica y luego al sitio conocido como El Olivar de donde hizo el tramo final hasta Villa de Leiva.

1845. El 8 de mayo. Los habitantes de Villa de Leiva regresaron de la peregrinación a Tunja con Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada.

1845. El 9 de mayo. Los habitantes de Villa de Leiva hicieron una fiesta para homenajear a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada.

1845. En mayo a mediados. Los habitantes de Villa de Leiva comenzaron a construirle un templo a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada.

1845. El 5 de junio. El arzobispo Manuel José Mosquera le escribió una carta al padre fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., para animarlo en la construcción de la capilla para la Virgen de Chiquinquirá de Villa de Leiva: 

“…celebro infinito que siga adelantando tanto en la obra de la iglesia, la cual es un milagro, porque en estos tiempos y en tan breve término adelantar como se ha adelantado, no puede ser sin especial auxilio del cielo…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 65).


1845. El primero de julio. Fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., dio principio a los planes de construcción del templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en Villa de Leiva. 

1845. El 15 de julio. Fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., y el obispo auxiliar de Bogotá, fray José Antonio Chávez, bendijeron la primera piedra del templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en Villa de Leiva. 

1849. En octubre. El señor Juan Nepomuceno Páez, sobrino del padre fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., se curó de un reumatismo nervioso por intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, de Villa de Leiva.

1844. El primero de enero. El Concejo Municipal de Villa de Leiva resolvió (por decreto) cambiar sus votos para no tener que visitar el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

“…Fr. José Joaquín Páez Murcia, de predicadores, presentado doctor teólogo, vicario y capellán del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Nuestro P. S. José de la Villa de Leiva, Provincia de Tunja, en la Nueva Granada.

Considerando que con razón, con justicia, con piedad y en conciencia el ilustre Consejo Municipal ha resuelto en una de sus sesiones celebradas el día primero de enero del año del Señor de mil ochocientos cuarenta y cuatro en el artículo 3o. de aquel decreto, resuelve: Que se pida por el señor Jefe Político Cantonal, conmutación del voto prometido por todo este Cantón de ir anualmente a la Villa de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en pública romería y entrar procesionalmente en su templo para hacer celebrar en su propio al altar el tremendo y santo sacrificio de la misa y demás cultos que pudieran tributar a la Madre de Dios en aquel santuario, en gratitud a los repetidos beneficios de haber libertado a todo el Cantón en los contagios y epidemias mortales que devastaron y desolaron otros pueblos de este Nuevo Reino Granadino, para cuyos cultos quedaron comprometidos a contribuir con piadosas limosnas principalmente los padres de familia…”(Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 49).

1844. El 8 de enero. El vicario del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Nuestro P. S. José de Leiva, fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., envió una carta, respaldada por el decreto del Concejo Municipal de Villa de Leiva, para el arzobispo de Bogotá, Manuel José Mosquera, donde le solicitó cambiar sus votos para no tener que visitar el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

Nota: Este voto lo venían cumpliendo los villaleivanos desde el año 1587, según el P. de Tobar y Buendía, O.P., y lo mantuvieron hasta el año de 1843. Algunos siguieron con la tradición y en 1936 peregrinaban a Chiquinquirá el segundo domingo de febrero. En el siglo XXI las romerías de Villa de Leiva continúan su trasegar por la herencia devocional de sus mayores y son peregrinos asiduos del Santuario de Nuestra señora del rosario de Chiquinquirá.

1844. El 28 de septiembre. La priora del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Villa de Leiva, María Rosalía del Sacramento, le pidió licencia al arzobispo Manuel José Mosquera para construirle una capilla a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

1844. El 8 de octubre. El arzobispo de Bogotá, Manuel José Mosquera, autorizó la construcción de un templo en honor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en Villa de Leiva.


1844. El 2 de diciembre. Concejo Municipal de Villa de Leiva.

“En la Villa de Leiva a 2 de diciembre de 1844 reunidos los miembros del Concejo Municipal, que abajo suscriben, el señor presidente declaró abierta la sesión: se leyó, aprobó y firmó el acta de la sesión anterior, y el señor Ignacio Ferro manifestó que, siendo pública y notoria la renovación de la Virgen de Chiquinquirá que se venera en el monasterio de Carmelitas Descalzas de esta villa, y estando reconocido este milagro con que el Altísimo ha querido favorecer a los habitantes del cantón de Leiva, el Concejo, en prueba del agradecimiento que tiene por este beneficio, y deseando, por otra parte, cooperar en todo lo que sea posible para tributarle los homenajes que son debidos a esta milagrosa imagen; en tal virtud, hace la profesión siguiente:

Que la declare y proclame Patrona del Cantón, en fuerza de las razones que lleva expuesta.

Fue aprobado por el señor Nicolás Moreno, y sometido a discusión por el orden de votación, fue aprobado en todas sus partes, acordándose igualmente se pase copia de esta acta al muy venerable padre capellán de aquel monasterio y señor cura de esta villa para lo que sea de su deber. Debiéndose también presentar este acuerdo por el Concejo para que el tiempo de dar el decreto de gastos le señale anualmente una cantidad para ayuda de las fiestas que deben celebrarse en el tiempo que se verificó la renovación.

Y no teniendo otra cosa de que ocuparse, se levantó la sesión. José María Ferro, Juan de Dios Roncancio, Ignacio Ferro, Nicolás Antonio Moreno, José María Vega; Juan N. Ferro Gómez, secretario municipal.  (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 51).

1844. El 2 de diciembre. Los miembros del Concejo Municipal de Villa de Leiva, “no teniendo otra cosa de que ocuparse”, según expresaron, debieron llevar el acta al Convento de las Carmelitas que les quedaba a pocos pasos. Sin embargo, la respuesta de fray Joaquín Murcia, O.P. demoró 23 días. ¿Estudió el buen fraile con sus superiores de la provincia la propuesta durante tres semanas o los concejales no la llevaron ese día?


1844. El 25 de diciembre. Fray Páez Murcia, O.P., aceptó la propuesta de los miembros del Consejo Municipal de Villa de Leiva de declarar Patrona de Villa de Leiva a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mama Linda Renovada.

1845. El 5 de junio. El arzobispo Manuel José Mosquera le escribió una carta al padre fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., para animarlo en la construcción de la capilla para la Virgen de Chiquinquirá de Villa de Leiva: 

“…celebro infinito que siga adelantando tanto en la obra de la iglesia, la cual es un milagro, porque en estos tiempos y en tan breve término adelantar como se ha adelantado, no puede ser sin especial auxilio del cielo…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 65).

1848. El 8 de octubre. El arzobispo Manuel José Mosquera le escribió una carta al padre fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., donde lo aplaude por la construcción de la capilla para la Virgen de Chiquinquirá de Villa de Leiva: 

“…He visto con gusto y consuelo el cuadro del templo de Nuestra Señora, y con justicia se llama del milagro porque lo es haberse hecho en tan poco tiempo y sin recurso ninguno…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 65).

1849. El 4 de enero. El profesor en el arte de la pintura, Máximo D. Merizalde, examinó el cuadro de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá renovada en Villa de Leiva. Él expresó: 

“Certifico y juro, si es necesario, que yo Máximo D. Merizalde, profesor en el arte de pintura, he reparado con lentitud la imagen de Chiquinquirá del Carmen de Leiva, la he tocado con mis manos y he reconocido, primero: que dicha imagen tiene por lo menos  doscientos años de ejecutada, y que esta misma aparece con multitud de remiendos pegados puramente por atrás. Así pues, creo firmemente que en ella no se encuentra mano de artífice; pues imposible que, siendo tocada por el pincel, no se notara el aceite con que se compone esa clase de pintura, y sí creo más bien, que es tocada con pincel divino…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 45).

1850. El 25 de diciembre. El arzobispo Manuel José Mosquera le escribió una carta al padre fray José Joaquín Páez Murcia, O.P.,  donde se excusa por no poder asistir a la inauguración del templo de la Virgen de Chiquinquirá de Villa de Leiva: 

“…con gusto iría a la inauguración de la iglesia, y a ayudar en los ejercicios, pero me veo tan embarazado que no puedo moverme…”(Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 65).

1850. El 31 de diciembre. La comunidad de hermanas carmelitas descalzas dispuso colocar a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva (Mamá Linda Renovada) en el camarín del altar mayor del nuevo templo.

1851. El 10 de enero. Villa de Leiva, Boyacá. Las fiestas por la bendición del templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, finalizaron.

1857. El 24 de noviembre. El arzobispo de Bogotá, Antonio Herrán y Zaldúa, llegó a Villa de Leiva para visitar a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada. 

1857. El 25 de noviembre. El arzobispo de Bogotá, Antonio Herrán y Zaldúa, entrevistó al padre José Joaquín Páez Murcia O.P., y examinó la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá renovada en Villa de Leiva. El prelado hizo notar, ante los clérigos y testigos, que el lienzo de la Patrona no estaba retocado con pincel.

“…La sagrada imagen fue conducida por los sacerdotes a la sacristía, para que abierta la puerta de la plazuela, contra la luz fuera examinada con más claridad, tanto al frente como al respaldo. S.S. Ilma., ratificó sus aserciones y, satisfecho hasta por sus mismos sentidos, con lo que sentía en aquel acto tan solemne, con las luces del Divino Espíritu implorado, y dirigido por la Madre de Dios venerada en su imagen, corroboró su dictamen con ternura empeño y entusiasmo…”(Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Bogotá. Editorial Águila, 1936. Pág. 57).

1870. El 3 de septiembre. Fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., hizo testamento en Villa de Leiva. En el documento se lee:

“…Que entré al instituto dominicano y luego se me nombró vicario y capellán de las religiosas carmelitas de esta villa cuyo oficio he desempeñado por espacio de treinta y seis años. Durante ese tiempo recibí de las religiosas un lienzo roto y borrado en el cual se decía había sido pintada la Madre de Dios del Rosario de Chiquinquirá, la cual se renovó milagrosamente; y con mis cortos intereses, trabajo personal, cooperación del monasterio y limosnas de las personas piadosas, se construyó y adornó un templo en este lugar para darle el culto debido. Ese templo, con todos sus paramentos, halajas, cuadros y demás adornos, en la parte que me corresponde, lo dejo con el único y exclusivo objeto de que continúe sirviendo para el culto de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, segunda vez renovada, sin que ahora, ni en ningún tiempo, ni por persona, corporación o autoridad alguna puedan destinarse a otro uso que no sea el culto católico, etc…” (Cf. Documentos inéditos. La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Editorial Águila. Bogotá, 1936. Pág. 52).


1911. El 5 de julio. Villa de Leiva, Boyacá. El capellán, padre Luis de la Virgen del Carmen, se hizo cargo del Convento del Carmen. Las carmelitas de Leiva siguieron propagando la devoción por Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada.

1935. El 27 de abril. Villa de Leiva, Boyacá. Los trabajos de baldosinado del templo de la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá se iniciaron. Allí se encontró incorrupto el cadáver de fray José Joaquín Páez Murcia, O.P., apóstol de Nuestra Señora de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada.

1936. En diciembre, a mediados. (Fecha probable). Bogotá, Cundinamarca. La Editorial Águila publicó el libro La Virgen Renovada de la Villa de Leiva. Documentos inéditos sobre la renovación de una imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en esa población boyacense en 1836. Recopilación fray Alfredo del S.C. de Jesús, O.C.D.

1936. El 30 de diciembre. Villa de Leiva. Los padres carmelitas descalzos permitieron la colocación de una placa en plata en el lienzo Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, para celebrar el primer centenario del prodigio. “A mamacita  linda”.

1959. En marzo. La revista Miriam presentó un artículo sobre Mamá Linda Renovada, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de Villa de Leiva, Boyacá. 

1960. El 28 de mayo. Villa de Leiva, Boyacá. El lienzo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, fue profanado por ladrones. Los maleantes rompieron el vidrio protector del cuadro y se robaron las joyas.

1960. El 30 de diciembre. Las Hermanas Carmelitas de Villa de Leiva publicaron un volante con la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Con el siguiente pie de foto: “Recuerdo de la coronación solemne de Mamá Linda Renovada”.

1980. El 25 de marzo. Villa de Leiva, Boyacá. El lienzo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, fue profanado por ladrones. Por segunda vez el hampa se robó las joyas de la Patrona. La primera ocasión fue en 1960.

1986. El 27 de diciembre. Villa de Leiva, Boyacá. La imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada, cumplió el sesquicentenario de su prodigiosa renovación.

1993. En junio. La revista Heraldo de la Reina (núm. 204) publicó un artículo de Margarita Zuleta sobre Mamá Linda Renovada de Villa de Leiva, Boyacá.

2013. El primero de enero. Villa de Leiva, Boyacá. Las Carmelitas Descalzas de Colombia rindieron un homenaje a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada. 

2013. En marzo. Las Carmelitas Descalzas de Colombia presentaron el boletín Unidas (número 21). La comunidad publicó una nota sobre las fiestas del primero de enero en honor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Mamá Linda Renovada. El texto se ilustró con una fotografía del famoso cuadro.

2014. El 30 de junio. Peregrinos de Zipaquirá (Cundinamarca) visitaron el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá Mamá Linda Renovada.

2016. El primero de marzo. En la página web Iglesia del Carmen. Villaleivanos.com aparece la siguiente información sobre las misa en honor de la Virgen de Chiquinquirá. 

“Martes: 6:00 p.m.  Rosario y Misa (cantada por las monjas Carmelitas) en honor de la Virgen Mamá Linda Renovada (Patrona de Villa de Leyva)”.
  
2016. El  27 de diciembre. Villa de Leiva.  El cuadro de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (Mamá Linda Renovada) perteneciente al  monasterio del carmen cumplió 180 años de su renovación. 


2016. El  29, 30, 31 de diciembre. Villa de Leiva,  Boyacá.   Los padres carmelitas descalzos oficiaron el triduo en honor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (Mamá Linda Renovada). 


2017. El primero de enero. Villa de Leiva,  Boyacá. Los padres carmelitas descalzos presidieron la fiesta en honor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (Mamá Linda Renovada). La Virgen  fue sacada en andas para realizar la tradicional procesión por la plazuela del Carmen. Repique de campanas, incienso, rosario y muchas peticiones por parte de la feligresía. Posteriormente, regresó a su templo y de allí fue llevada al  convento de las carmelitas donde recibió otros homenajes. El cuadro fue nuevamente colocado debajo de la cruz. 



jueves, 12 de enero de 2017

La advocación olvidada



Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (Mamá Linda Renovada) Patrona de Villa de Leiva. Boyacá, 1844.  
                

Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana.

El Real Monasterio de San José del Carmen de Villa de Leiva guarda un capítulo vital de la historia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el lienzo de Mamá Linda Renovada.

Esta pieza ilustra perfectamente el enigma de la renovación de una pintura, el 27 de diciembre de 1836, en el llamado Solar de Castilla en América.

Si bien el prodigio iluminó las conciencias de un pueblo devoto de la Patrona, no logró el arraigo profundo que necesita una devoción para vivir como parte integral del vocabulario cultural de los raizales.

A finales de diciembre de 2016, escasamente algunas personas  sabían que Mamá Linda Renovada está al cuidado de la Orden del Carmen. Y los menos informados no comprendían cómo se le rendía culto a la Virgen de Chiquinquirá en “el Templo del Carmen”.

La explicación requería tiempo porque no es el “Templo del Carmen” sino la Iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá anexada al Monasterio del Carmen. La edificación fue construida con avemarías sobre la calle 14, según lo establecen las crónicas de la época, la particular capilla varió, por si las dudas, el diseño urbanístico de la ciudad de don Venero de Leiva.

Las obras fueron dirigidas por fray José Joaquín Páez Murcia, un dominico, como lo atestigua la estatua de Santo Domingo sobre la puerta de Santa Teresa. El apoyo espiritual y material lo generó la inmensa pobreza de las carmelitas descalzas. La morada de la Patrona se terminó en 1850. La ceremonia de consagración la realizó el obispo de Santa Marta, fray Bernabé Rojas, O.P., el 31 de julio de 1855.

Sobre el desarraigo, el padre Rafael Mejía, O.D.C., explicó: “La gente confunde a Mamá Linda con la Virgen del Carmen. No hay devoción a Mamá Linda Renovada. La devoción se quedó en las monjas. En los últimos 47 años no hemos querido promocionar la advocación porque están muy cerca las fiestas patronales de Chiquinquirá y del Carmen (9 y 16 de julio). Sin embargo, todos los martes,  a las seis de la tarde, ofrecemos el rosario y la misa en honor a la Virgen de Chiquinquirá”.

El tema chiquinquireño sigue su modesta trayectoria contra el olvido gracias a los esfuerzos de las carmelitas descalzas. La priora del monasterio, la madre María Regina del Rosario, sintetizó el momento con una frase que resume la pervivencia del lienzo en los afectos monacales: “Mamá Linda Renovada es la consentida del Carmelo”.

Y explicó, “mi devoción por ella no era muy profunda, pero cambió por lo que he observado. La quiero muchísimo porque la renovación es una cosa cierta”. Como investigadora tiene acceso al archivo donde reposan decenas de documentos auténticos que atestiguan el proceso de renovación del lienzo en diferentes épocas y de forma continuada.

Algunos de esos testimonios fueron escritos por hechos sacrílegos. El primero ocurrió el 28 de mayo de 1960, cuando los ladrones rompieron el cristal de protección para llevarse las joyas. Las huellas del delito causaron heridas en la pintura que misteriosamente se fueron cerrando.

La madre comentó: “Yo recuerdo, cuando ingresé al Carmelo, que la hermana Magdalena de Jesús Crucificado iba anotando los nuevos cambios en el cuadro. Ella presentó un listado de datos comparativos de la renovación en las partes afectadas por causa del maltrato del robo en las figuras de la Virgen, los edecanes, san Antonio de Padua y san Andrés apóstol, el rosario y el rostro del niño Jesús”.

La superiora rememoró que, en la mañana del 25 de marzo de 1980, la hermana sacristana encontró la puerta del sagrario destruida y el vidrio, protector del cuadro de Mamá Linda Renovada, roto. El hampa, motivada por el lucro feroz, arrancó los tornillos que sostenían las joyas. La acción demencial rasgó una parte de la frente de la imagen de la Virgen, que después se renovó. “Lo interesante fue que no le pasó nada al lienzo porque ha debido quedar destruido producto del acto vandálico que al sacar las gemas rompía la delicada tela”.

La devoción por Mamá Linda Renovada creció al conocer los detalles del fenómeno y ella le confió su salud a la Santísima Virgen María. “Me sentía muy enferma y no quería ir al médico porque amo mi vida de clausura. Entonces, le pedí que me acompañara como a tantas hermanas en el pasado. A los tres días estaba bien y tengo una salud buenísima. Le hice una novena de un avemaría porque los oficios del cargo no dejan espacio y le decía: Mamá Linda Renovada tú has estado presente en las grandes necesidades”. Eso bastó para sanar.

Su mística científica la llevó a estudiar la tela del cuadro que tiene muchos remiendos y está pegada con cola sobre una tabla de madera. La observación detallada le permitió determinar que la pintura sigue intacta dentro de un ambiente deteriorado por el abandono que sufrió en los siglos pasados.  “Por eso no hemos dejado que nadie la toque. Recogimos esa tradición, la de ningún arreglo”.

Y así, a grandes pinceladas, queda esbozado el principio de una respuesta que continuará en las próximas entregas. El padre Mejía agregó: “es un misterio el porqué esta advocación no ha tenido mayor arraigo. Es un privilegio de las monjas carmelitas de Villa de Leiva. No sabemos que querrá la Virgen. La Virgen tiene sus predilecciones”.

En conclusión, la Virgen de Chiquinquirá, Patrona del Cantón Leivano, decidió hacerse carmelita descalza.


jueves, 15 de diciembre de 2016

Pesebre chiquinquireño

“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz” (Isaías, 9.2).



                 Foto: Julio Ricardo Castaño Rueda.


“…El ángel les dijo:

‘No temáis, pues os anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo:

Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

‘Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace’…”

(Lucas 2. 10-14).


lunes, 12 de diciembre de 2016

Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América





María en la luz del Verbo hecho hombre

Concilio Vaticano II 

Constitución sobre la Iglesia Lumen Gentium,  63-65 



La Virgen Santísima, por el don y la prerrogativa de la maternidad divina, que la une con el Hijo Redentor, y por sus gracias y dones singulares, está también íntimamente unida con la Iglesia. La Madre de Dios es tipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad  y de la unión perfecta con Cristo. Pues en el misterio de la Iglesia, que con razón es llamada también madre y virgen, precedió la Santísima Virgen, presentándose de forma eminente  y singular como modelo tanto de la virgen como de la madre. Creyendo y obedeciendo, engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre, y sin conocer varón, cubierta con la sombra del Espíritu Santo, como una nueva Eva, que presta su fe exenta de toda duda, no a la antigua serpiente, sino al mensajero de Dios. Dio a luz al Hijo, a quien Dios constituyó “primogénito entre muchos hermanos” (Rm 8,29), esto es, los fieles, a cuya generación y educación coopera con amor materno… 

Mientras la Iglesia ha alcanzado en la Santísima Virgen la perfección, en virtud de la cual no tiene “mancha ni arruga” (Ef 5,27), los fieles luchan todavía por crecer en santidad, venciendo enteramente al pecado, y por eso levantan sus ojos a María, que resplandece como modelo de virtudes para toda la comunidad de elegidos. La Iglesia, meditando piadosamente sobre ella y contemplándola a la luz del Verbo hecho hombre, llena de reverencia, entra más a fondo en el soberano misterio de la encarnación y se asemeja cada día más a su Esposo. Pues María, que por su íntima participación en el misterio de la salvación reúne en sí y refleja en cierto modo las supremas verdades de la fe, cuando es anunciada y venerada, atrae a los creyentes a su Hijo, a su sacrificio y al amor del Padre. La Iglesia, a su vez, glorificando a Cristo, se hace más semejante a su excelso Modelo, progresando continuamente en la fe, en la esperanza y en la caridad, y buscando y obedeciendo en todo a la voluntad divina.



jueves, 8 de diciembre de 2016

Por tu bendición queda bendita toda criatura




San Anselmo, obispo

Sermón 52: PL 158, 955-956. Liturgia de las Horas

¡Oh Virgen, por tu bendición queda bendita toda criatura!

El cielo, las estrellas, la tierra, los ríos, el día y la noche, y todo cuanto está sometido al poder o utilidad de los hombres, se felicitan de la gloria perdida, pues una nueva gracia inefable, resucitada en cierto modo por ti ¡oh Señora!, les ha sido concedida. Todas las cosas se encontraban como muertas, al haber perdido su innata dignidad de servir al dominio y al uso de aquellos que alaban a Dios, para lo que habían sido creadas; se encontraban aplastadas por la opresión y como descoloridas por el abuso que de ellas hacían los servidores de los ídolos para los que no habían sido creadas. Pero ahora, como resucitadas, felicitan a María, al verse regidas por el dominio y honradas por el uso de los que alaban al Señor.

Ante la nueva e inestimable gracia, las cosas todas saltaron de gozo, al sentir que, en adelante, no sólo estaban regidas por la presencia rectora e invisible de Dios su creador, sino que también, usando de ellas visiblemente, las santificaba. Tan grandes bienes eran obra del bendito fruto del seno bendito de la bendita María.

Por la plenitud de tu gracia, lo que estaba cautivo en el infierno se alegra por su liberación, y lo que estaba por encima del mundo se regocija por su restauración. En efecto, por el poder del Hijo glorioso de tu gloriosa virginidad, los justos que perecieron antes de la muerte vivificadora de Cristo se alegran de que haya sido destruida su cautividad, y los ángeles se felicitan al ver restaurada su ciudad medio derruida.

¡Oh mujer llena de gracia, sobreabundante de gracia, cuya plenitud desborda a la creación entera y la hace reverdecer! ¡Oh Virgen bendita, bendita por encima de todo por tu bendición queda bendita toda criatura, no sólo la creación por el Creador, sino también el Creador por la criatura!

Dios entregó a María su propio Hijo, el único igual a él, a quien engendra de su corazón como amándose a sí mismo. Valiéndose de María, se hizo Dios un Hijo, no distinto, sino el mismo, para que realmente fuese uno y el mismo el Hijo de Dios y de María. Todo lo que nace es criatura de Dios, y Dios nace de María. Dios creó todas las cosas, y María engendró a Dios. Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí mismo mediante María; y, de este modo, volvió a hacer todo lo que había hecho. El que pudo hacer todas las cosas de la nada no quiso rehacer sin María lo que había sido manchado.

Dios es, pues, el padre de las cosas creadas; y María es la madre de las cosas recreadas. Dios es el padre a quien se debe la constitución del mundo; y María es la madre a quien se debe su restauración. Pues Dios engendró a aquel por quien todo fue hecho; y María dio a luz a aquel por quien todo fue salvado. Dios engendró a aquel sin el cual nada existe; y María dio a luz a aquel sin el cual nada subsiste.


¡Verdaderamente el Señor está contigo, puesto que ha hecho que toda criatura te debiera tanto como a él!

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Oficio de la Inmaculada . Vísperas


V.- Sin tardanza pregona, lengua mía,
R.- Las glorias y alabanzas de María.
V.- Atiende a mi socorro, gran Señora,
R.- y líbreme tu diestra protectora.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en un principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno
Salve, místico Reloj,
de el Sol de Justicia eterna
retrocediera diez grados,
al tomar Dios carne nuestra.
Para que el hombre subiese
del profundo a suma alteza,
hízose menos que el Ángel
todo un Dios de gloria inmensa.
Con los rayos de este Sol,
¡oh, María!, centelleas;
como Aurora que de Él nace,
ya en tu Concepción te ostentas.
Lirio entre espinas, quebrantas
de la serpiente la cabeza
y hermosa como la luna
la senda al errante muestras. Amén.
V.- Yo hice nacer en los cielos la luz indeficiente.
R.- Y como una niebla cubrí toda la tierra.
V.- Dígnate, Señora, acoger mis súplicas.
R.- Y lleguen a Ti mis clamores.

Oración: Santa María, Reina de los cielos, Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Señora del Mundo, que a nadie desamparas y a nadie desechas; mírame, Señora, benignamente con ojos de piedad, y alcánzame de tu querido Hijo el perdón de todos mis pecados, para que yo, que con devoto afecto celebro ahora tu santa e Inmaculada Concepción, reciba después el premio de la eterna bienaventuranza, concediéndomelo el mismo de quien fuiste Madre, quedando Virgen, Jesucristo Nuestro Señor, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina en unidad perfecta, Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V.- Dígnate, Señora, acoger mis súplicas.
R.- Y lleguen a Ti mis clamores.
V.- Bendigamos al Señor.
R.- A Dios démosle gracias.
V.- Por la misericordia de Dios, descansen en paz las almas de los fieles difuntos.
R.- Amén.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Novena al apóstol san Andrés, edecán de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.



Recopilación, edición y redacción
Julio Ricardo Castaño Rueda.

Modo de rezar. En el nombre del padre… acto de contrición. El día correspondiente, petición, gozos, oración final.


Acto de contrición

Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y confío en que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas, y me has de llevar a la vida eterna. Amén. 


Oración a san Andrés (para todos los días)

Apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz ruega ante tu Jesús amado para que la luz de su palabra nos guíe por los difíciles caminos de esta vida, misteriosa y bendecida.

Tú, insigne edecán de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá cuéntale de las penas y alegrías de esta patria suya. Dile a su corazón que nos regale la gracia de la constante renovación de las almas en una conversión apostólica.

Señor, Jesús guarda en tu sentir las súplicas de este devoto que quiere ser como san Andrés, un pescador de hombres, lleno de fe y de esperanza en el feliz regreso a la casa del Padre

Por Nuestro Señor Jesucristo, amén.





Primer día

Juan: 1, 44

“…Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro…”


Petición: Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz,  ruégale a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina de los Apóstoles, que siempre seamos fieles al magisterio de la santa Iglesia católica.

Segundo día.

Mateo 4: 18, 20.

“…Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron…”

Palabra de Dios

Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz,  pídele a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina del Santo Rosario que nuestra camándula de promeseros sea la nueva red para rescatar las almas necesitadas de una renovación por el amor de Dios.
Padre nuestro, Avemaría y gloria. Oración final.

Tercer día.

Marcos 1: 21, 22.

“…Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.  Quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas…”

Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz, exhorta a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina de los Ángeles, para que nos haga dignos de vivir la palabra de Dios.

Cuarto día

Juan 1: 38, 40.

“…Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: ‘¿Qué buscáis?’ Ellos le respondieron: Rabí - que quiere decir, ‘Maestro - ¿dónde vives?’
Les respondió: ‘Venid y lo veréis.’ Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.
Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús…”
Palabra de Dios

Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz, implora a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina de los profetas, que siempre nuestras peregrinaciones a su santuario terminen en el corazón de Jesús.

Padre nuestro, Avemaría y gloria. Oración final.


Quinto día
Mateo 10, 2.

        “…Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano…”

Palabra de Dios

Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz, solicítale a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina de los confesores, vivir las fiestas patronales en devota santidad.

Padre nuestro, Avemaría y gloria. Oración final.

Sexto día
Juan 6: 1, 15

“…después de esto, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberiades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: ‘¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos?’ Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: ‘Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco’. Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: ‘Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?’ Dijo Jesús: ‘Haced que se recueste la gente’. Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: ‘Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda’. Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente la señal que había realizado, decía: ‘Este es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo’. Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.

Palabra de Dios

Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz,  suplícale a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina de los Mártires, que nos regale la gracia de encontrar siempre el camino hacia el pan Eucarístico.

Padre nuestro, Avemaría y gloria. Oración final.

Séptimo día
Mateo 10, 1.
“…Luego se fueron al Monte de los Olivos, que está frente al templo. Jesús se sentó, y Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron aparte  cuándo iba a ocurrir esto y cuál sería la señal de que todo esto estaría para llegar a su término.
 Jesús les contestó: Tengan cuidado de que nadie los engañe. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: “Yo soy”, y engañarán a mucha gente…”
Palabra de Dios

Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz,  invoca a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina de los Patriarcas,  para que libre a las romerías de toda doctrina ociosa producto de las corrientes filosóficas que confunden el corazón de los peregrinos.
 Padre nuestro, Avemaría y gloria. Oración final.

Octavo día
Marcos 13, 3.

“…Y había unos griegos de los que habían subido a adorar en la Fiesta. Estos pues, se llegaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, querríamos ver a Jesús. Vino Felipe, y lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe, lo dicen a Jesús. Entonces Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado…”

Palabra de Dios

Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz,  intercede ante Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina de los Santos, para que libres de toda mancha de pecado la gloria de Dios inunde la eternidad de nuestras almas.
Padre nuestro, Avemaría y gloria. Oración final.

Noveno día
Hechos 2: 1, 11.

“…Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse…”

Palabra de Dios

En el día de Pentecostés, el apóstol Andrés recibió junto con la Santísima Virgen María al Espíritu Santo. Luego predicó el santo Evangelio con humildad y heroísmo.

Querido apóstol san Andrés, por los méritos de tu cruz,  suplícale a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina concebida sin pecado original, que  su divino esposo, el Espíritu Santo, nos consuma en un perpetuo retorno hacia la casa del Padre.

Padre nuestro, Avemaría y gloria. Oración final.


Gozos al glorioso Apóstol San Andrés


Andrés, pues sois el primero
Discípulo del Señor,
Sed nos siempre intercesor
Con Cristo Dios verdadero.

Cuando el Bautista os mostró
Al Mesías soberano,
Que a todo el linaje humano
Del cautiverio libró,
Vos, dejando al Precursor,
Os fuiste con el Cordero;

Sed nos siempre intercesor, etc.

Tan abrazado quedasteis
De amor en el vivo fuego,
Que a san Pedro desde luego
Su corazón inflamasteis:
Conduciéndole al Señor,
Para seros compañero;

Sed nos siempre intercesor, etc.


En Galilea os llamó,
Pescando con vuestro hermano,
Y de un oficio tan llano
Al más alto os sublimó:
La redes con gran fervor
Dejáis, siguiendo ligero;

Sed nos siempre intercesor, etc.


Quiso Cristo en el desierto
Las turbas apacentar,
Y en tan desierto lugar
Halláis el sustento cierto:
Para ver el Salvador
Fuisteis vos el medianero;

Sed nos siempre intercesor, etc.

Vos con soberana luz,
Haciendo guerra al profundo,
Predicasteis por el mundo
De que Cristo murió en Cruz:
Mereciendo el sacro honor
De Cristo ser pregonero.

Sed nos siempre intercesor, etc.

De la Cruz enamorado
La saludáis con ternura,
Y vuestro afecto procura
De Jesús ser el dechado:
Quedando en lazos de amor
Dulcemente prisionero;

Sed nos siempre intercesor, etc.

Dos días vivo pendiente
En una Cruz estuviste,
Y gustoso allí rendisteis
El alma al Omnipotente:
Predicando con valor
Hasta el aliento postrero;

Sed nos siempre intercesor, etc.
Andrés, pues sois el primero
Discípulo del Señor,
Sed nos siempre intercesor, etc.
V. Anuntiaverunt opera Dei  
R. Et facta ejus intellexerunt.

Oremus

Majestatem tuam, Domine, suppliciter exoramus: ut sicut ecclesiae tuae Beatus Andreas Apostolus extitit praedicator, et rector; ita apud te sid pro nobis perpetuus intercessor. Per Christum Dominun nostrum. R. Amen.

Valencia: Imprenta de Orga, calle del Milagro.1849.

Tomado de ogistesvalencians.blogspot.com.es/2011/12/gozos-al-glorioso-apostol-san-andres.html.



Oración final


Dios Trino y Uno, escucha esta oración y concédenos la gracia santificante de imitar al apóstol san Andrés en su constante compañía a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, tu Madre.

Te lo pedimos por los méritos del martirio sublime de san Andrés, portador de tu cruz y tu evangelio, para que él coloque nuestras necesidades bajo el amparo de tu voluntad.

Por Nuestro Señor Jesucristo, amén.

Recomendación. Esta novena se puede hacer en cualquier mes del año y especialmente del 20 de noviembre en adelante. No olvidar la confesión, la misa diaria, una obra de caridad y la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en acción de gracias por los favores recibidos.


Biografía del apóstol san Andrés

San Andrés, el Apóstol, hijo de Jonás, o Juan (Mateo 16,17; Juan1,42), nació en Betsaida de Galilea (Jn. 1,44). Fue el hermano de Simón Pedro (Mt. 10,2; Jn. 1,40). Ambos fueron pescadores (Mt. 4,18; Marcos, 1,16), y al comienzo de la vida pública de Nuestro Señor ocuparon la misma casa en Cafarnaúm (Mc. 1,21.29).


Por el cuarto Evangelio aprendemos que Andrés fue discípulo del Bautista, cuyo testimonio condujo a Andrés y a Juan a Jesús (Jn. 1,35-40). Andrés inmediatamente reconoció a Jesús como el Mesías, y se apresuró a presentárselo a su hermano, Pedro, (Jn. 1,41). Desde entonces los dos hermanos fueron discípulos de Cristo. En otra ocasión, antes del llamado final al apostolado, fueron llamados a una compañía más cercana, y luego dejaron todo para seguir a Jesús (Lucas 5,11; Mt. 4,19-20; Mc. 1,17-18).


Finalmente Andrés fue elegido para ser uno de los Doce; y en las varias listas de los Apóstoles dadas en el Nuevo Testamento (Mt. 10,2-4; Mc. 3,16-19; Lc. 6,14-16; Hechos 1,13) siempre aparece entre los primeros cuatro. La única otra referencia explícita a él en los Sinópticos aparece en Mc. 13,3, donde se nos dice que se unió con Pedro, Santiago y Juan en la formulación de la pregunta que llevó a Nuestro Señor a dar su gran discurso escatológico. Además de esta exigua información, aprendemos del cuarto Evangelio que en ocasión de la milagrosa alimentación de los cinco mil, fue Andrés quien dijo: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: pero ¿qué es eso para tantos?” (Jn, 6,8-9); y cuando, unos pocos días antes de la muerte de Nuestro Señor, algunos griegos le preguntaron a Felipe si ellos podrían ver a Jesús, Felipe le refirió el asunto a Andrés como a quien tiene gran autoridad, y luego ambos se lo anunciaron a Cristo (Jn. 12,20-22). Como sucede con la mayoría de los Doce, Andrés no es nombrado en el libro de los Hechos, a excepción de las listas de los Apóstoles, donde el orden de los cuatro primeros es Pedro, Juan, Santiago y Andrés; tampoco hay mención alguna de Andrés en las Epístolas ni en el Apocalipsis.

Por lo que conocemos de los Apóstoles en general podemos, claro está, completar un poco estos escasos detalles. Como uno de los Doce, Andrés fue admitido a una cercana familiaridad con Nuestro Señor durante su vida pública; estuvo presente en la Última Cena; vio al Señor resucitado; fue testigo de la Ascensión del Señor; compartió las gracias y dones del primer Pentecostés, y ayudó, entre amenazas y persecuciones, a establecer la fe en Palestina.

Cuando los Apóstoles salieron a predicar a las naciones, parece que Andrés tomó una parte importante, pero desafortunadamente no tenemos certeza de la extensión o del lugar de sus trabajos. Eusebio (Hist. Ecl. III,1), basándose, aparentemente, en Orígenes, señala a Escitia como su campo de misión: Andras de (eilechen) ten Skythian; mientras San Gregorio Nacianceno (Or. 33) menciona a Epiro; San Jerónimo (Ep. ad Marcell.) indica a Acaya; y Teodoreto (sobre Ps. cxvi), a Hellas. Probablemente estos varios relatos son correctos, ya que San Nicéforo (H.E. II:39), basado en escritores antiguos, afirma que Andrés predicó en Capadocia, Galacia y Bitinia, luego en la tierra de los antropófagos y de los desiertos de Escitia, luego en el mismo Bizancio, donde designó a San Stachys como su primer obispo, y finalmente predicó en Tracia, Macedonia, Tesalia y Acaya. Generalmente se afirma que fue crucificado por orden del gobernador romano, Aegeas o Aegeates, en Patrae de Acaya, y que fue atado, no clavado, a la cruz para prolongar sus sufrimientos. Se dice también que la cruz en la cual sufrió fue una cruz en forma de X, que ahora se conoce como cruz de San Andrés, aunque la evidencia para esta opinión parece no ser más antigua que el siglo XIV. Su martirio tuvo lugar durante el reinado de Nerón, el 30 de noviembre del año 60 d.C.; y ambas iglesias, la Griega y la Latina, celebran su fiesta el 30 de noviembre.

Las reliquias de San Andrés fueron trasladadas desde Patrae a Constantinopla, y depositadas allí en la Iglesia de los Apóstoles, alrededor del año 357. Cuando Constantinopla fue tomada por los franceses a principios del siglo XIII, el Cardenal Pedro de Capua trajo las reliquias a Italia y las colocó en la Catedral de Amalfi, donde todavía permanece la mayoría de ellas. San Andrés es honrado como patrono principal en Rusia y en Escocia.

Nota del Director de la Enciclopedia Católica.

Las venerables reliquias de San Andrés permanecieron en Roma hasta junio de 1964, cuando por voluntad del Papa Pablo VI la cabeza fue devuelta en señal de amistad hacia la Iglesia ortodoxa al obispo metropolitano de Patras, donde hoy se conserva en la iglesia dedicada a san Andrés, edificada en el lugar que la tradición señala como el de su martirio. En 1969, Pablo VI entregó también una reliquia de san Andrés a la Catedral de Santa María de Edimburgo, donde se venera con otra donada por el arzobispo de Amalfi en 1879, tras el restablecimiento de la jerarquía católica en Escocia.
José Gálvez Krüger

Fuente: MacRory, Joseph. "St. Andrew." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01471a.htm>.

Liturgia bizantina
Vísperas del 30 de noviembre


«Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres»

Cuando has oído la voz del Precursor... cuando el Verbo se hizo carne y trajo la Buena Nueva de salvación a la tierra, tu le seguiste a su casa ofreciéndote a ti mismo como primicia; como primera ofrenda a Aquel que acabas de conocer, y lo muestras a tu hermano como nuestro Dios (Juan 1:35-41): pidiéndole que salve e ilumine vuestras almas...

Tú abandonas la pesca de peces, por la pesca de los hombres, con la caña de la predicación y el anzuelo de la fe. Has alejado a todos los pueblos del abismo del error, Andrés, hermano del jefe del coro de los Apóstoles, cuya voz suena para instruir a todo el mundo. Ven a iluminar a los que celebran tu dulce recuerdo, a aquellos que están en las tinieblas.

Andrés, el primero de entre tus discípulos, Señor, llamado a imitar tu pasión, y también tu muerte. Por tu cruz ha sacado del abismo de la ignorancia a los que se pierden otra vez, para traerlos a ti. Por eso te que cantamos, Señor de bondad: por su intercesión, da la paz a nuestras almas...

Alégrate, Andrés, que pregonas por todas partes la gloria de nuestro Dios, (Sal 18,2). Tú el primero, has respondido a la llamada de Cristo y has llegado a ser su íntimo compañero, imitando su bondad, reflejas su claridad en los que moran en las tinieblas. Por eso celebramos tu festividad y cantamos: "A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje» (Sal 18,5).