jueves, 21 de septiembre de 2017

Las rasgaduras en la tela de Chiquinquirá



Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

El primer devoto de María Ramos, don Marco Suárez, compartió sus reflexiones sobre el significado de los jirones en el cuadro de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

El encuentro, por la casualidad del peregrinaje, se dio justo a los pies de la Patrona en su basílica boyacense. Apenas pasado el saludo afectuoso, Marco dictó un dato para la libreta de este redactor.

Y sin esperar a que buscara el bolígrafo comenzó una corta disertación sobre la pintura que contemplaba. Sus palabras ilustraban el relato de una historia que no está escrita, pero que era urgente rescatar de la oralidad de un raizal enamorado de un portento.

Hay que hablar del cuadro desde la perspectiva de María Ramos,  puntualizó. “María Santísima de Chiquinquirá conoce las lesiones del cuerpo humano porque las vivió en la pasión de su Hijo Unigénito. Las llagas de su vestido tienen que ver con Ella. Las otras, las de sus acompañantes, son las de sus hijos”.

La pausa, para poder recibir las ideas y atraparlas con la complicidad del papel, llegó a tiempo.

Lo espiritual es complejo y simbólico, explicó. “Nuestras heridas se sanan con avemarías, así lo hizo María Ramos”.

A renglón seguido agregó: “El lienzo era un espejo de María Ramos, era el reflejo de lo que ella sentía: viudez, separación marital y desarraigo. Tenía dolores en su alma destrozada por el abandono. El desamparo acabó con la obra pictórica de Narváez.

Y en ese estado de orfandad, María Santísima la contagió de la renovación. Ramos no podía renovarse y dejar el Evangelio. Ella vivió orante antes, durante y después de la iluminación del lienzo.

Además, Ramos esperó con fe por la transformación de su alma. Fenómeno que ocurrió por la intercesión de la Santísima Virgen María”.

Marco regresó al silencio meditabundo y oró en voz alta: “Madre mía no puedo irme de esta vida sin antes haberte conocido. Que tenga una fe como la de María Ramos que fue capaz de levantar un trapo sucio, roto y desteñido para orar y suplicar por su reposición”.

El cierre lo concluyó con un recordatorio:

“A pesar de que no vemos, tenemos la certeza de que una madre intercesora acoge nuestras oraciones. Las preces nunca quedarán en el vacío si son presentadas por Ella”. Hasta ahí los datos recogidos en la basílica de Chiquinquirá el 11 de septiembre de 2017.

Sin embargo, la Mariología Chiquinquireña reclamó un espacio propio dentro de la academia de estudios marianos. Por esa razón, este cronista le pidió a Suárez ampliar la temática para los  lectores interesados en el hecho prodigioso de 1586. La respuesta llegó, vía correo electrónico, el domingo 17 de septiembre.

La nota, de interesantes aportes para la cultura religiosa de la Villa de los Milagros, se ensambló en estas páginas.

“Mi hermano buen día, fuerte abrazo.

Hay que mirar desde antes para poder comprender el origen de las llagas. Dios aportó la materia prima para la hechura del lienzo, pero también guió con su sabiduría a la persona que lo elaboró, en cuanto a la textura y tamaño. Dios aportó los elementos naturales para la pintura (flores, plantas y minerales).
El lienzo contiene en sí tres características: 1). Es una obra inspirada por Dios. 2). Fue hecha por el hombre. 3).  Es totalmente natural. 

Y si miramos como fue hecho el primer palacio de la Reina del Cielo (choza de Suta) descubrimos lo siguiente:

En su construcción se utilizaron elementos naturales (madera, ladrillos, bareque, paja, etc.) y participaron manos indígenas.

Las fístulas, como es bien sabido, fueron elaboradas por las gotas de agua que le cayeron (vuelve a aparecer el toque natural).

Llama la atención la naturalidad del lienzo, incluso cuando sirvió para secar granos. Trigo y maíz, dos alimentos fundamentales. El primero para la elaboración del pan consagrado y el segundo para el alimento con mayor tradición en nuestra cultura.

Mi hermano, he querido escribir estos acontecimientos para poder comprender más el significado del lienzo, antes de que ocurriera la bendita maravilla.

Un testigo ocular de esos sucesos fue doña Catalina García de Irlos. Ella conoció el lienzo cuando fue entronizado en la capilla de los Aposentos de Suta (1562). Ella fue testigo de los daños que denunció el cura doctrinero Francisco Pérez (1576). Ella estuvo presente cuando su marido, Antonio de Santana, recibió del cura doctrinero, Juan Alemán de Leguizamón, el lienzo deshecho que envió con unos indios de Suta para los Aposentos de Chiquinquirá (1578). Y finalmente, ella le contó a María Ramos quien había estado pintada en el cuadro que encontró (1586).

Rupturas y roturas

Catalina García de Irlos fue indiferente ante los daños de la tela hasta el punto que permitió que los indígenas lo utilizaran para otros menesteres.

Por el contrario, María Ramos fue la persona que rescató la pieza de arte maltrecha y la ubicó en el lugar debido. (Su pequeño pero humilde trono, el bastidor). Y es desde ese sitio donde la hija entró en comunión con la Madre de Dios. (El estado de deterioro la hizo internarse en una profunda comunión con la Dolorosa).
Los desgarraduras sacudieron el alma de Ramos cuando se enteró de que había estado pintada la imagen de María Santísima, pero esas mismas heridas la invitaron a que fuera la primera contemplativa del lienzo llagado.  Ahí podemos ver un auténtico amor de entrega, la pintura se convirtió en el centro de su vida. (Me acordé del apóstol Juan cuando contempló a Cristo lacerado en la cruz -que dolor tan grande para él-, pero también lo pudo ver resucitado. Su alegría tuvo que ser muy grande). 

María Ramos contempló muchas veces el lienzo y se miró a través de él como en un espejo. Las úlceras emocionales que la acompañaban le hacían comprender mejor los destrozos. Jamás imaginó que al regenerarse el lienzo sus propias llagas se sanarían. Tal vez este haya sido el segundo milagro que ocurrió el día de la renovación del lienzo”.

Los planteamientos del corresponsal encienden una esperanza para indagar sobre el episodio místico, que aún no termina, de una mujer piadosa Los restos de María Ramos, que reposan en algún rincón sin nombre de la Capilla de la Renovación, saldrán a la luz y podrá comenzar el proceso canónico para su beatificación. Tarea que en el corazón de Suárez ya empezó.

El lector, seguidor del blog de la Sociedad Mariológica Colombiana, tiene una publicación más para armar la crónica de  Ramos. La misión de esta mujer española fue destacada por el papa Francisco en su discurso en la iglesia de San Pedro Claver de Cartagena de Indias. El Apóstol de los Esclavos fue otro curador de pústulas.


jueves, 14 de septiembre de 2017

Bogotá, la Villa de los Milagros




Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

La Colombia anónima acudió presurosa a la Catedral Primada para rendirle un tributo de cariño a María de Chiquinquirá. Ella, la consoladora de los afligidos, realizó su décima salida del santuario boyacense, del primero al 10 de septiembre de 2017.

La piedad popular, expresada en una fe adulta y catequizada, se  presentó humilde en largas filas desde el amanecer hasta el anochecer. La interminable procesión de fieles fue interrumpida para que el santo padre Francisco se convirtiera en el segundo pontífice en visitar el tesoro de la patria: Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

La presencia del Papa, peregrino ante la Virgen Nacional, se sumó con su silencio orante a la inmensa devoción de una Nación independiente. El país se levantó para postrarse ante su amado Jesús en brazos de su María, la reina morena.

El ejemplo de amor al prójimo, cultura religiosa y la vivencia del cenáculo de oración, por parte de los devotos, permitieron que la visita de la Madre de Dios alumbrara los corazones de los romeros. La luz de su Inmaculada Concepción guió el desfile.

La veneración a María Santísima se tradujo en un profundo discurso mariológico. La súplica de ese argumento multitudinario reclamó, de la academia de estudios marianos, la creación de un centro de pensamiento que viva del legado de Cristo desde el alma maternal de la esclava del Señor.

Sí, la Colombia de María de Chiquinquirá convirtió a la capital en la Villa de los Milagros. El prodigio renovó el principio mariano del Evangelio:…Hágase en mí según tu palabra…” (Lucas 1,38).


viernes, 8 de septiembre de 2017

Homilía I en la Natividad de la Santísima Madre de Dios




San Andrés de Creta

Exulte hoy toda la creación y se estremezca de gozo la 
naturaleza. Alégrese el cielo en las alturas y las nubes esparzan la 
justicia. Destilen los montes dulzura de miel y júbilo las colinas, 
porque el Señor ha tenido misericordia de su pueblo y nos ha 
suscitado un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, es 
decir, en esta inmaculadísima y purísima Virgen por quien llega la 
salud y la expectación de los pueblos. 

Que las almas buenas y agradecidas entonen un cántico de 
alegría; que la naturaleza convoque a todas las criaturas para 
anunciarles la buena nueva de su renovación y el inicio de su 
reforma (...). Salten de alegría las madres, pues la que carecía de 
descendencia [Santa Ana] ha engendrado una Madre virgen e 
inmaculada. Alégrense las vírgenes, pues una tierra no sembrada 
por el hombre traerá como fruto a Aquél que procede del Padre sin 
separación, según un modo más admirable de cuanto puede 
decirse. Aplaudan las mujeres, pues si en otros tiempos una mujer 
fue ocasión imprudente del pecado, también ahora una mujer nos 
trae las primicias de la salvación; y la que antes fue rea, se 
manifiesta ahora aprobada por el juicio divino: Madre que no 
conoce varón, elegida por su Creador, restauradora del género 
humano. 

Que todas las cosas creadas canten y dancen de alegría, y 
contribuyan adecuadamente a este día gozoso. Que hoy sea una y 
común la celebración del cielo y de la tierra, y que cuanto hay en 
este mundo y en el otro hagan fiesta de común acuerdo. Porque 
hoy ha sido creado y erigido el santuario purísimo del Creador de 
todas las cosas, y la criatura ha preparado a su Autor un 
hospedaje nuevo y apropiado. 

Hoy la naturaleza, antiguamente desterrada del paraíso, recibe 
la divinidad y corre con paso alegre hacia la cima suprema de la 
gloria. 

Hoy Adán ofrece María a Dios en nuestro nombre, como las 
primicias de nuestra naturaleza; y estas primicias, que no han sido 
puestas con el resto de la masa 1, son transformadas en pan para 
la reparación del género humano. 

Hoy se pone de manifiesto la riqueza de la virginidad, y la Iglesia, 
como para las bodas, se embellece con la perla inviolada de la 
verdadera pureza. 

Hoy la humanidad, en todo el resplandor de su nobleza 
inmaculada, recibe el don de su primera formación por las manos 
divinas y reencuentra su antigua belleza. Las vergüenzas del 
pecado habían oscurecido el esplendor y los encantos de la 
naturaleza humana; pero nace la Madre del Hermoso por 
excelencia, y esta naturaleza recobra en Ella sus antiguos 
privilegios y es modelada siguiendo un modelo perfecto y 
verdaderamente digno de Dios. Y esta formación es una perfecta 
restauración; y esta restauración una divinización; y ésta, una 
asimilación al estado primitivo (...). 

Hoy ha aparecido el brillo de la púrpura divina, y la miserable 
naturaleza humana se ha revestido de la dignidad real. 

Hoy, según la profecía, ha florecido el cetro de David, la rama 
siempre verde de Aarón, que para nosotros ha producido Cristo, 
rama de la fuerza. 

Hoy, de Judá y de David ha salido una joven virgen, llevando la 
marca del reino y del sacerdocio de Aquél que, según el orden de 
Melquisedec recibió el sacerdocio de Aarón. 

Hoy la gracia, purificando el efod místico del divino sacerdocio,
ha tejido—a manera de símbolo—el vestido de la simiente levítica, 
y Dios ha teñido con púrpura real la sangre de David. 

Por decirlo todo en una palabra: hoy comienza la reforma de 
nuestra naturaleza, y el mundo envejecido, sometido ahora a una 
transformación totalmente divina, recibe las primicias de la 
segunda creación. 

jueves, 31 de agosto de 2017

Letanías a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá


Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

Las letanías chiquinquireñas son un homenaje a la Patrona que fueron hiladas en la rueca de los siglos. Sus oraciones están adheridas a la historia de los personajes que intervinieron en la construcción de un milagro que se hizo santuario.

María de Chiquinquirá ilumina la súplica a su amado Jesús por la renovación del alma del romero. Ella, María de Colombia, tiene su corazón tejido con cuerdas de tiple. Música que late con el amor de una ruana boyacense al abrigo de una tradición, la bandera tricolor.


Santa María del Rosario de Chiquinquirá,
Ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las morenas,
Madre de la camándula,
Madre de Antonio de Santana,
Madre de Andrés de Jadraque,
Madre de Alonso de Narváez,
Madre de María Ramos,
Madre de la india Isabel,
Madre del niño Miguel,
Madre de Catalina García,  
Madre de Juana de Santana,
Madre de Juan de Figueredo,
Madre de Luis Zapata de Cárdenas,
Madre de la Iglesia colombiana,
Madre de los promeseros,
Madre de la romería,
Madre de los dominicos,
Madre de la Patria,
Madre de misericordia,
Virgen nacional,
Virgen de los poetas,
Virgen del hogar,
Virgen del consuelo,
Virgen de la guabina
Virgen clemente y pía,
Espejo de la esperanza,
Trono de la renovación,
Causa de nuestra identidad.
Vaso eucarístico,
Vaso del honor,
Vaso del terruño,
Rosa  del Cielo,
Torre de los Andes,
Torre de Boyacá,
Casa del caminante,
Arca inmarcesible,
Puerta de la humildad,
Estrella de Antioquia,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de las víctimas,
Auxilio de los cristianos,
Reina de Colombia,
Reina de Chiriguaná,
Reina de La Estrella,
Reina de Villa de Leiva,
Reina de Bucaramanga,
Reina del Zulia,
Reina de Maracaibo,
Reina de Caraz,
Reina inmaculada,
Reina asunta a los cielos,
Reina del campesino,
Reina de las familias,

Reina de la vida.

martes, 22 de agosto de 2017

La Patrona merece la música del terruño



Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

La séptima peregrinación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá a Bogotá, la ciudad de la Inmaculada Concepción, redacta un capítulo histórico para el libro de sus salidas del santuario boyacense.

La visita en helicóptero de la Santísima Virgen, que precede al encuentro con el santo padre Francisco, son dos circunstancias extraordinarias que ocurren en el primer paso hacia la paz.

El magno acontecimiento requiere de una súplica humilde, pero imperativa por su característica de urgencia manifiesta. La petición consiste en recibir a la Reina del Cielo con aires musicales vernáculos.

Dios quiera que la organización del evento omita, por caridad cristiana, a los mariachis con sus canciones como Guadalupana, Las mañanitas y de ñapa el Ave María de Fátima y serenatas con música foránea.

Por favor dejar de justificar el pecado contra la nacionalidad con frases de Perogrullo como: “es la misma Virgen”. La mariología chiquinquireña requiere de su espacio íntimo porque tiene una historia propia documentada y repleta de identidad que se desborda por los siglos de la romería con su bagaje cultural. La Virgen Nacional expresó su mensaje teológico en la renovación de la pintura plasmada en una manta de algodón, el 26 de diciembre de 1586.

Los mexicanos, defensores de lo autóctono, no cantan el himno mariano Reina de Colombia en el santuario del Tepeyac, el 12 de diciembre. Ante esa realidad patriótica, bien vale la pena rescatar la axiología musical del compositor colombiano.

La Orquesta Sinfónica de Colombia podría dar un gran concierto de bienvenida con los siguientes temas:

Guabina chiquinquireña

Chiquinquirá, cantos de romería

Los promeseritos

El Cuchipe

En la romería. Bambuco del maestro Alejandro Wills

Mi guabinita

Viva la fiesta, torbellino

Guabina a la Virgen de Chiquinquirá

El Ave al Santuario de Chiquinquirá

Ave María, venid colombianos

La Sinfonía nro 2 opus 15. Del terruño. Autor: el maestro bogotano, Guillermo Uribe Holguín.

La promesa a la Virgen, acuarela musical. Partitura del maestro Guillermo Quevedo Zornoza.

Fiesta chiquinquireña. Autor: el maestro Oriol Rangel Rozo

Escenas pintorescas de Colombia. Autor: el maestro Luis Antonio Calvo.

El tiple chiquinquireño, famoso fuera de las fronteras, pide de hinojos una plegaria musical para su Chinca.



jueves, 17 de agosto de 2017

La Patrona se vino volando desde Chiquinquirá



Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá volverá a Bogotá en helicóptero. El transporte aéreo rompió la tradición, derecho de los pueblos, de ofrendar sus mandas sobre la ruta terrestre. El país político insistió en mostrar su inmensa pequeñez para hacer el ridículo.

La absolutista medida causó malestar entre los chiquinquireños. Algunos raizales piensan que el vuelo obedece a la necesidad de tapar el entuerto que hizo la Colombia laicista de no incluir a la Ciudad Promesa en el itinerario del sumo pontífice.

Increíble, pero cierto. El primer santuario mariano de la América del Sur se quedó sin la fiesta que por derecho histórico le pertenecía. En México, donde los papas sí van al Tepeyac, sin importar la guerra entre narcotraficantes, quedaron estupefactos ante esa situación. El porqué de la chambonada es simple: Colombia es una nación divorciada de sus más caros valores ancestrales.

Y como si la separación de lo autóctono no fuera un trágico pecado cultural algunos redactores copiaron de la Internet textos erróneos sobre la crónica viajera de la Reina chiquinquireña. La agenda mediática justificó el yerro con mutismos.

Ante la manipulación de la información se presenta un resumen que intentará frenar la mitomanía al respecto. (Acto utópico). La síntesis tiene el sustento de los archivos que conservan los documentos originales sobre el tema.

Primera peregrinación. Pedestre.  El 3 de diciembre de 1587.  Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá salió de la capilla de los aposentos de Chiquinquirá para Tunja (Boyacá) por petición de los notables de esa ciudad. Fue llevada para que por su intercesión se acabara la peste que asolaba la región. Como testimonio y agradecimiento por los favores recibidos se edificó un templo en el cerro de San Lázaro de Tunja. El 23 de enero de 1588 regresó a su casa.

Segunda peregrinación. Pedestre. El 18 de agosto de 1633. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá salió de su capilla con rumbo hacia Tunja. Objetivo interceder ante su Hijo para que cesara la denominada Peste de Santos Gil. El mal, conocido como tabardillo (tifus), cesó.

No regresó inmediatamente a Chiquinquirá. Por petición del arzobispo de Santafé de Bogotá, Bernardino de Almanza, la Virgen tomó por la vía de Turmequé con destino a la capital del Nuevo Reino de Granada, el 12 de septiembre de 1633. Llegó el 16 de septiembre. La ciudad la retuvo por pleitos eclesiales y civiles que pretendían apoderarse del sagrado lienzo y dejarlo en la catedral primada.

El ciclo de controversias legalistas lo cerró el arzobispo de Santafé de Bogotá, fray Cristóbal de Torres, O.P., al entregar el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá a los frailes dominicos, el 20 de enero de 1636. La Patrona salió de Bogotá con destino a Chiquinquirá el primero de febrero de 1636.

Tercera salida. Pedestre. Encajonada y envuelta en un toldo. El 21 de abril de 1816. La Virgen fue hurtada por la fuerza de las bayonetas.

El mercenario francés, Manuel Serviez, profanó el templo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y sacó el lienzo de la Patrona. Lo dejó tirado en el alto de Sáname Cáqueza  (Cundinamarca), en su huida hacia los llanos, cuando era perseguido por el Escuadrón de Carabineros Leales de Fernando VII. Por favor evitar las falacias greco-latinos de los encargados de maquillar los desastres morales de las altezas de la Patria Boba con verborrea de cuenteros. No hubo epopeya sino un vil atraco por parte de un rufián que saqueaba iglesias a su paso de fuga.
La Virgen morena fue rescatada por tropas españolas bajo el mando de Pablo Morillo. La Inmaculada recibió los honores respectivos en Cáqueza, Chipaque y Santafé de Bogotá. La Madre de Dios regresó a su templo, el 2 de julio de 1816. 

Cuarta peregrinación. Pedestre. El 9 de mayo de 1841. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá salió del templo principal (basílica) para Bogotá. El motivo de la visita era interceder ante su Hijo por la salud del pueblo. La peste, herencia de la matanza denominada Guerra de los Supremos, azolaba la ciudad y pueblos circunvecinos. El mal de la viruela se acabó. Salió de Bogotá con destino a Chiquinquirá, el 24 de agosto de 1841.

Quinta peregrinación. Pedestre. El 4 de septiembre de 1841. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, sin tregua ni reposo, viajó para Tunja. La epidemia de viruela requería su eficaz intercesión. La enfermedad finalizó sus estragos. Después de una estadía en Villa de Leiva, de mes y medio, regresó el 16 de noviembre de 1841.

Sexta peregrinación. Pedestre. El 28 de junio de 1919. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá salió de su templo para Bogotá. Objetivo: la coronación como Reina y Patrona de Colombia, el 9 de julio de 1919.

El 21 de julio se despidió de Bogotá y tomó la ruta para Tunja  a donde llegó el 3 de agosto de 1919. De allí partió el día ocho con destino a Chiquinquirá a donde arribó el 14 de agosto, vísperas de la fiesta de la Asunción.

Séptima peregrinación. Tren.  El 4 de diciembre 1954. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá entró a Bogotá. Llegó para presidir el Tercer Congreso Mariano Nacional. El evento fue organizado como un homenaje al centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. La Patrona fue colocada en el Estadio El Campín (Campo Mariano). Bogotá tenía en su memoria la matanza del 4 de diciembre de 1854 con la toma de la ciudad por los gamonales legitimistas que derrocaron la dictadura del general José María Melo. La Bienaventurada no visitó el centro histórico donde ocurrieron los nefastos hechos. El cielo no olvida. La Santísima Virgen María regresó en un vagón de ferrocarril a Chiquinquirá, el 9 de diciembre de 1954.

Octava peregrinación. Autoferro. El 6 de diciembre de 1962. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá viajó a Bogotá para liderar la plegaria nacional por el éxito del Concilio Vaticano II.  Visitó la catedral primada. A su morada retornó el 9 de diciembre de 1962.

Novena peregrinación. Carro de bomberos. El 9 de julio 1999. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá entró a Bogotá de noche. Visitó el templo votivo de Chapinero edificado en su honor y la catedral primada. El motivo fue una súplica general por la paz del país y la celebración de los 80 años de su coronación como Reina de Colombia.

La décima salida del santuario (septiembre de 2017) pasará a la historia por la cantidad de notas oficiales con sofismas de Perogrullo. “Viajará en helicóptero para proteger el lienzo porque es muy antiguo, 400 años”.

Ante el embuste sistemático vale la pena recordar que para 1999 cuando llegó escoltada por varios sujetos ebrios, como parte de la romería folclórica, la imagen ya tenía 455 años de antigüedad. Había soportado el abandono virreinal (1589-1633), un secuestro (1816), los robos de sus joyas (1826 y 1886), un incendio (1896), otro secuestro (1918) con entredicho canónigo, el terremoto de 1967, un examen radiológico (1986) a lo que se suman los siglos en que el cuadro fue manoseado por miles de promeseros en la fiesta grande y siguió intacto…

Afortunadamente, el santo padre Francisco reclamó la presencia de María Santísima de Chiquinquirá en su visita apostólica…

Señor, ten piedad de mi tristeza inmarcesible porque tú sabes que la Colombia de María es del rosario y no del adversario.


martes, 15 de agosto de 2017


¿Quién es ésta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla?
 Foto Julio Ricardo Castaño Rueda.